UN CAFÉ ESPECIAL CON MUCHA VIDA

Agencia Reforma
Monterrey, NL 31 mayo 2026.- Tanatólogas de Monterrey impulsan Death Café, un movimiento que promueve conversaciones sin prejuicios sobre la muerte.
Tanatólogas regias abren espacio
Con una taza de café y buena compañía, tal vez la muerte ya no asuste tanto.
Bajo esa idea llega a la Ciudad el “Death Café”, un espacio que invita a las personas a reunirse para hablar sobre eso tan temido en la vida y a lo que, a menudo, se le saca la vuelta en las conversaciones por miedo a atraerlo.
Cuatro tanatólogas regias se unieron para traer esta iniciativa originada en Reino Unido y que se ha extendido a casi un centenar de países, en busca de romper el tabú que existe en torno a la muerte.
“Es un espacio seguro para hablar sobre la muerte y lo que deriva de ello”, señala la tanatóloga Ana Cristina Salazar.
“Es un foro abierto para que vayan a platicar de las dudas y de las situaciones que puedan estar viviendo sobre problemas de duelo, de muerte. Si tú traes una inquietud la puedes expresar ahí”.
La idea del “Death Café” (traducido al español como ‘Café de la muerte’) tuvo su primera edición moderna en Londres en 2011, y ha llegado a ciudades de todo el mundo, entre ellas Ciudad de México y Guadalajara.
Es un movimiento libre al que cualquier persona puede unirse y, en su página de internet, cuenta con guías y otras recomendaciones para quienes deseen llevar la actividad a sus ciudades.
“Desde el principio iniciamos diciéndole a la gente que esto no es terapia, esto no es un grupo de duelo”, aclara la tanatóloga Patricia González.
“Es un espacio de confidencialidad y de libertad en el que puedes expresar eso que afuera no puedes hablar por miedo o porque la gente te detiene cuando empiezas a hablar de la muerte”.
Al no ser un grupo terapéutico, las tanatólogas cumplen un rol de moderadoras para dar la palabra a los asistentes.
En estos espacios, dicen las expertas, hay de todo: personas atravesando un duelo, con algún familiar enfermo, con miedo a su propia muerte o tan solo con ganas de hablar sobre el tema.
La primera edición se realizó la primera semana de mayo en una cafetería de la Ciudad y seguirán realizándose encuentros mensuales en diferentes espacios, tanto de forma presencial como virtual.
La siguiente sesión será el 9 de junio en el Centro Cultural Loyola.
ROMPER EL TABÚ
Se dice que no hay que hablar de la muerte para no atraerla, pero parece que lo único que se gana es más sufrimiento.
“Por lo regular, en la mayoría de los hogares mexicanos, no hablamos del tema y creces con esa creencia de que la muerte es mala, que es lo peor que te puede pasar y te da miedo”, indica la tanatóloga Marissa Macías.
“Y, realmente, es lo único que tenemos seguro que nos va a pasar a todos los seres humanos”.
Es común que, cuando una persona intenta hablar de la muerte en alguna plática, se le calle de inmediato con frases como “no pienses en eso”, “mejor hablemos de cosas alegres” o “no traigas mala suerte”.
Pero evitar hablar de la muerte tiene sus consecuencias: puede provocar más angustia desde la infancia, ansiedad ante lo desconocido y un duelo más difícil cuando alguien cercano pierde la vida.
Sentarse a tomar un café con la muerte es una manera de, poco a poco, perderle el miedo.
“Hay que normalizar el hablar de la muerte de una manera libre y sin tabús, y que la gente aprenda a hablarlo en familia, a hablarlo con amigos sin sentirse incómodos”, destaca González.
“Es educar a la sociedad de que el tema de la muerte es un tema de vida, porque es parte de la vida. La muerte, al final, es parte de la vida. Todos sabemos eso y no queremos verlo”.
Sacarle la vuelta a hablar de la muerte es una respuesta normal ante el miedo a lo desconocido, a la pérdida y al dolor.
A menudo, se prefiere ignorarla para mantener una falsa ilusión.
“En la medida del amor que tuvimos, es la medida del dolor que sentimos”, menciona la tanatóloga Marisol Placeres.
“Pero empezar a hablar del tema nos ayuda a ir sanándolo”.
Hablarlo no lo evita
Algo que ayuda en las reuniones del “Death Café”, dicen, es que convergen diferentes vivencias sobre un mismo tema, lo que permite reflexionar sobre experiencias propias y ver el panorama desde una perspectiva diferente.
También ayuda que, a menudo, quienes se reúnen son personas que no se conocían previamente.
“Muchas veces pensamos que ese dolor, esa pérdida o esa situación nada más nos pasa a nosotros”, apunta Salazar.
Con esta iniciativa también quieren derribar falsas creencias en torno al tema.
Por eso, la primera edición llevó por lema “hablar de la muerte no te hace atraerla” y la segunda, que será el martes 9 de junio, destaca la frase: “evitar el tema no cambia el destino, hablarlo alivia el camino”.
“El objetivo que tenemos es poder dar el mensaje de que está bien que hables de esto”, subraya González.
“No tienes por qué guardarlo, no tienes por qué vivirlo en soledad, siempre hay alguien dispuesto a escucharte”.
Las reuniones son itinerantes y de libre acceso. Solo es necesario registrarse previamente en un formulario que se encuentra en sus redes sociales, @deathcafe.mty.
También se pueden realizar encuentros con grupos que lo soliciten.
Un café con la muerte
– Próxima reunión el martes 9 de junio.
– Centro Loyola, en Belisario Domínguez 2145, Obispado, Monterrey.
– 19:00 horas
– Entrada libre, previo registro. Cupo limitado.