UN MOMENTO SIN AUTOS


Tiraron un poste de telefonía en la calle de Jiménez del Campillo e impidieron la circulación por varias horas, ante la molestia de los automovilistas.
Esta mañana fue un involuntario ejercicio de cómo sería el centro histórico si fuese peatonal. Los caminantes se veían sonrientes, calles sin ruido de motores ni tráfico. Los comentarios resaltaban la alegría por ganar la calle, aunque sea por unas horas. Así se vivimos por momentos calles peatonales seguras.
La evaluación que deberían hacer las autoridades y la ciudadanía, es definir, de ujna vez por todas, qué Coatepec queremos. Un pueblo mágico o una ciudad como la actual, caótica y sin orden.
LA CONSTITUCIÓN 1917 – 2025
La Constitución Mexicana cumplió 109 años. Ayer los altos mandos del país acudieron a su conmemoración en el Teatro de la República, en Querétaro, lugar de su nacimiento.

Al ver las escenas, leer las crónicas periodísticas, me viene a la memoria mis clases de historia en la secundaria para trabajadores, Joaquín Ramírez Cabañas, impartidas magistralmente por el profesor Antonio Hernández Malpica, sus alumnos no faltaban porque sus clases eran amenas y con mucho contenido.
Emocionado el maestro nos contaba que nuestra Carta Magna fue la primera en el mundo en incluir los derechos sociales. El profesor siempre elegantemente vestido con su traje trazaba en el pizarrón los 9 capítulos y enumeraba los 136 artículos originales que fueron claves para pacificar a un México en llamas.
Su impecable acento y personalidad impactó en muchos de nosotros, dejando profunda huella de formación cívica y humanista, varios compañeros siguieron sus pasos en la docencia, otros se orientaron a la abogacía.
La Constitución se hizo vieja con el paso del tiempo y sus respectivos gobiernos han modificado su esencia. ¿Qué diría nuestro querido profesor si viera cuántos parches han impuesto en nombre del “pueblo”? Y solo ser un espacio que legitima los caprichos del gobernante en turno, entiéndase por caprichos sus intereses, porque al dar legalidad se otorga legitimidad.
Estimado lector(a) recuérdeme cuántas cosas estaban prohibidas y hoy son materia permitida. Con más de 770 modificaciones a cuestas, la Carta Magna mexicana padece de “obesidad legislativa” que atenta contra su propia esencia. Es alarmante que solo 22 artículos conserven su redacción original; el resto ha sido sometido a una cirugía plástica permanente donde la técnica jurídica se rinde ante la urgencia política. Hemos pasado de la rigidez de un pacto sagrado a la flexibilidad de un reglamento que se ajusta cada vez que el poder necesita una vía libre. El Artículo 73, el más reformado, es el síntoma claro de un centralismo que no deja de expandirse.
El drama de nuestra Constitución no radica en su capacidad de evolucionar, sino en la brecha entre el texto y la calle. Mientras el papel presume derechos de vanguardia en los artículos 3º, 27º y 123º, la realidad ofrece una educación precaria, un campo abandonado y una precarización laboral sistémica. Festejar el 5 de febrero es, a menudo, un ejercicio de cinismo: celebramos un documento que hemos reescrito tantas veces que ya es irreconocible, mientras sus promesas originales siguen esperando ser cumplidas.
Menos reformas y más respeto a la norma sería, quizá, la verdadera revolución pendiente. El documento jurídico sobre el cual se erigen las instituciones es un verdadero Frankestein. Gracias a los señores y señoras diputados y senadores levanta dedos, que sirven a los intereses de sus partidos y no a la ciudadania ni al fortalecimiento de la democracia para proteger los derechos y libertades.

58 AÑOS SIN MARÍA ENRIQUETA
Ya nos preparamos para los próximos eventos del mes de febrero. Iniciando con el acto luctuoso de María Enriqueta Camarillo y Roa Vda. de Pereira. Ojalá y estén preparando algo digno de su importancia, que no dejen todo a la Asociación de Amigos de Ma. Enriqueta, la conmemoraciones en tiempos recientes no ha sido a la altura de su importancia. Las recién llegadas autoridades tienen la oportunidad de corregir el rumbo, pues sus antecesores fueron omisos, indiferentes demostrando su poco amor a Coatepec.
Las escuelas siempre dispuestas deberían tener un aliciente extra para una participación más activa. Qué les parece otorgar premios, distinciones como en aquellos concursos de oratoria y poesía que se hicieron hace decadas, donde participaban todas las escuelas y no solo a las que llevan su nombre. Sembrar amor por la tierra, sentido de identidad a los pequeños alumnos tal como lo hizo la insignie poetiza con su obra mundialmente conocida, porque en el pueblo mágico cada día la desaparece la huella de su hija prodiga.
Por hoy hasta aquí, me preparo para las tacleadas del Súper Bowl, con todo y botana.