UNA CARTA DE DESPEDIDA PARA LUIS EDUARDO ALMANZA DAUZÓN

LUIS ALMANZA
Comparte

Por Lizeth Almanza Colorado

Para tí, primo Luis:

Nuestros tiempos de vida fueron muy a la par al llevarnos una diferencia de unos cuantos días, y sigo pensando que fue porque nuestras mamás se pusieron de acuerdo (anexo evidencia, jeje). Después, ante la pérdida, la unión se hizo presente, pasando cada tarde en tu casa jugando, jugando y jugando, bueno, a veces castigados por las travesuras que llegábamos a hacer, pero siempre el ofrecerme chetos (a lo que claramente siempre sucumbía) era tu forma de romper esos castigos.

 Pasaron los años, y conforme fuimos creciendo, las tardes compartidas son imborrables, pero el cariño hacia tí nunca cesó; siempre me daba mucha alegría verte y recordar esos tiempos de niños, además de ponernos al corriente con la vida al escuchar tus aventuras, experiencias y aprendizajes en todas tus etapas y más en esta última, la adulta, siendo todo un profesional, un muy buen amigo, compañero de vida, hijo, hermano, nieto, sobrino y primo, pero sobre todo, un papá presente y muy amoroso.

Güero, aún me cuesta creer que ya no te encuentres físicamente con nosotros. El impacto, la consternación y la idea de que esto no es real se hacen presentes. Pero lo que me queda, es decirte que te vayas tranquilo, de verdad que cuidaremos de los tuyos, honraremos tu memoria y siempre estarás presente en la familia, recordando momentos chuscos, ocurrentes y, claro, también complicados, pero siempre estarás en nuestros corazones. Te quiero un montón Luis, te mando un abrazo muy fuerte hasta donde quiera que te encuentres y espero disfrutes de tu mami porque ahora ya están juntos.

Gracias por todo, desde las bromas, las travesuras, la diversión, pero también el acobijamiento familiar cuando más lo necesitábamos.

Descansa primo, descansa y vuela alto.