UNA HISTORIA DE PAREJA
ARS SCRIBENDI
Rafael Rojas Colorado
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En esa apacible provincia coatepecana que nos devela los años cincuenta del siglo XX, aún con sabor a pueblo y matices románticos nace el idilio de José Viveros Sánchez y Reyna Colorado Estévez. El amor, espontaneo, les rozó el alma a temprana edad haciéndoles latir con fuerza el corazón. En esos instantes comenzó a escribirse una bella historia de amor; que diez años más tarde fue bendecida con el sacramento del matrimonio.
La vida de pareja de don José y la señora Reyna, se ha esculpido entre todos los problemas que un matrimonio presenta en el diario vivir, donde la fuerza del amor es ese palpitar que jamás se apaga, porque se alimenta de la compresión, el respeto, la armonía familiar y la simplicidad de los detalles cotidianos en los que descubren la verdadera razón de su relación de pareja, y, por supuesto, la libertad del espíritu.
La nostalgia se hace presente al evocar aquel cinco de febrero de 1959, cuando ella, vestida de novia, pausadamente caminaba a lo largo de la calle de Arteaga para llegar a la parroquia de san Jerónimo donde impaciente ya la esperaba el novio. Ambos tomados de la mano cruzaron el umbral del templo religioso dirigiendo sus pasos hacia el altar. En esa atmósfera vislumbraban los inolvidables rostros de don Ubaldo Viveros, Teodomira Sánchez e Irene Estévez, la imagen de don Aurelio Colorado ya solo flotaba en el recuerdo. Los acompañaban sus padrinos, el señor Julio Aguilar y doña Margarita Monge, también la señora Clara Estévez. Familiares y amistades atestiguaron muy de cerca el sustancial acontecimiento, en el seno de esa solemnidad en las que parecían estar presentes las creaturas celestiales emitiendo la música del cielo, el sacerdote les impartía la bendición a través del sacramento del matrimonio. Sin duda, una fecha inolvidable que acunan en la intimidad de lo más hondo del corazón.
Frente a ellos se abría un perfumado camino en el que la ilusiones ya eran una realidad. Dios y el amor fueron iluminando su hogar con la llegada de los hijos: María Eugenia, Arturo, Juan Esteban, Sofía Leticia y José Pablo Viveros Colorado. Una hermosa razón para abrirle los brazos a la felicidad, luchar, amar y tener por quien vivir y a quienes dar lo mejor de sí mismos, que benévola es la vida.
De aquel ayer han transcurrido 59 años de feliz matrimonio en los que esta descrita una historia de pareja, que prevalece, aun cuando la piel se está marchitando, pero sus sentimientos continúan vivos y con la energía de la jovialidad.
Don José y doña Reyna legan a su descendencia una historia de amor que trascenderá en la evocación de sus hijos, nietos y biznietos como el mejor ejemplo a seguir, haciéndolos vibrar de emoción cuando les aflore en el alma el dulce recuerdo de esa pareja que se comprometió a amarse durante toda su vida.
Muchas felicidades.