UNIFORME ESCOLAR OBLIGATORIO; ECONOMÍA INVITA A REFLEXIONAR
El Regional Coatepec 18 de agosto de 2025
UNIFORME ESCOLAR OBLIGATORIO; ECONOMÍA INVITA A REFLEXIONAR
Hablar de la escuela supone alumnos, padres de
familia, maestros, útiles, lunch, transporte y “uniformes escolares”.
Toda esa combinación también demanda incluir a
psicólogos, sociólogos, economistas, administradores, médicos, entre otras
disciplinas, en busca de actualizar la tarea frente a la economía, la salud y
otros factores.
En la sociedad hay una gran diversidad: todos
somos diferentes. Lo somos física, económica y socialmente, y el problema es
que no todos lo advertimos. Por lo mismo, esas diferencias afectan de maneras
distintas, sobre todo cuando somos niños y jóvenes.
Ahora bien, el gobierno, a través de la SEP,
procura suavizar ese impacto emocional que generan las desigualdades, y eso
está bien, porque el joven con frecuencia no cuenta con un guardarropa que le
permita sentirse igual que los demás. Esa sensación puede convertirse en un
sano impulso hacia la superación personal o, por el contrario, inhibirlo para
toda su vida, lo cual es mucho más grave frente al porvenir.
El uniforme escolar resuelve al padre de
familia un gran problema económico, sobre todo porque, muchas veces, tiene que
vestir a dos, tres o más hijos al mismo tiempo, y eso no es sencillo.
Por lo anterior, y por otras razones, debemos
reconocer que el uso de uniforme es bueno. Solo habría que corregir las
corruptelas de algunos directores con los proveedores. Pero esta es solo una
opinión, no una aseveración ni acusación.
La SEP ha aclarado que no se obliga a usar
uniforme nuevo, ni a adquirir materiales o útiles adicionales cuando los
alumnos ya cuentan con ellos.
Hay quienes aseguran que el uniforme escolar
contribuye a que los estudiantes estén más concentrados en clases, mejoren su
rendimiento y también sus calificaciones. Otros, en cambio, opinan que reduce
la creatividad y la exploración personal.
Tampoco falta quien señale que los uniformes
resultan más caros que la ropa normal, aun cuando en los colegios públicos
suelen ser más baratos. Además, argumentan que pueden ser sexistas y generar
diferencias entre géneros, al obligar a las niñas a usar falda.
Algunos sostienen que eliminar el uso de
uniformes revela la precariedad de las familias para cubrir las necesidades
educativas de sus hijos. Expresan que la educación pública no es totalmente
gratuita, pues implementos como uniformes, útiles escolares o cuotas de padres
de familia son costos obligatorios que muchas veces no pueden solventarse, lo
que llega a constituir una causa de deserción escolar. Y ese fenómeno, tarde o
temprano, impacta en la calidad educativa.
En lo que quizá todos coincidimos, es en que el
tema del uniforme escolar debe revisarse desde varias vertientes de opinión.
DE
SOBREMESA
El regreso a clases, en términos de costo para
el ciclo 2025-2026, significativamente varia, según el tipo de escuela (pública
o privada) y el nivel educativo. Las cifras van desde unos pocos miles de pesos
hasta más de 30 mil.
El gasto principal incluye uniformes, zapatos,
útiles, libros y cuotas de inscripción. Es recomendable reutilizar materiales
para ahorrar, pues los factores que influyen son diversos: nivel educativo,
tipo de escuela, artículos necesarios, entre otros.
UN CAFÉ
LECHERO LIGHT
Se estima que alrededor de 4.5 millones de
estudiantes de educación básica en México están inscritos en colegios privados,
lo que representa el 10 por ciento de la matrícula nacional.
La educación es un derecho fundamental de la
infancia y la adolescencia, reconocido por el artículo 3.º de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de los Derechos de
Niñas, Niños y Adolescentes.
Como primer paso, madres, padres o tutores
deben asegurarse de que la escuela esté debidamente registrada en el Sistema de
Información y Gestión Educativa (SIGED) de la SEP. Para ello se ingresan datos
como el nombre del plantel, la entidad federativa, el municipio y el nivel
educativo. Esto garantiza que los documentos que emita —boletas, certificados o
constancias— tengan validez oficial y que el plantel cumpla con los estándares
educativos establecidos por la autoridad.
¡ES
CUANTO!