Veracruz, cae otro periodista; silencio oficial
Línea Caliente

Veracruz, cae otro periodista; silencio oficial
Por
Edgar Hernández*
Urge contener ola criminal
que azota a Veracruz.
El asesinato del periodista
José Luis Gamboa, la emboscada, ayer domingo, en contra del dirigente panista
de Yanga, Raúl Castillo Ruiz, sumados a las masacres contra 24 personas de las
últimas dos semanas, obligan la intervención federal para contener la ola
criminal.
La crispación es producto
del desborde del crimen organizado en presunta complicidad con el gobierno de
Cuitláhuac García, a la par de sus desatinos en la lucha contra sus enemigos.
Hoy la “Ley de Ultrajes”,
mejor conocida como “Ley Garrote”, está bajo la lupa de la Comisión Nacional de
Derechos Humanos que ha llamado a la derogación de tan ominoso mandato constitucional.
Todo en el marco del reclamo
del Senado de la República por el encarcelamiento de más de mil 400
veracruzanos enemigos del régimen o víctimas de los abusos policiales, punta
del iceberg que asoma tras el encarcelamiento de José María del Río Virgen,
estrecho colaborador del líder senatorial Ricardo Monreal.
Por lo pronto, hasta este
lunes, ominoso silencio guarda Cuitláhuac ante el brutal crimen cometido contra
el periodista José Luis Gamboa.
El
reportero Gamboa murió en un hospital tras haber sido atacado a puñaladas
durante un asalto en el fraccionamiento Floresta, del puerto de Veracruz.
De
acuerdo al reporte preliminar de las autoridades ministeriales, las heridas
podrían haber sido causadas durante un intento de asalto, sin embargo por la saña
que presentan, la demanda de la prensa estatal y la nacional, es que se
investigue bajo el contexto de su labor informativa.
En diversas
ocasiones Gamboa señaló la inseguridad que prevalece en el estado
de Veracruz e incluso acusó a la delincuencia organizada de controlar
algunas zonas del puerto con la complicidad de las autoridades.
Lo de Gamboa no es un caso
aislado.
El 19 de
agosto del año que recién concluyó, el periodista y locutor de “Ori Stereo”, Jacinto Romero Flores,
fue asesinado a
balazos por sujetos desconocidos en Ixtaczoquitlán, siendo el quinto periodista caído en los últimos doce
meses en posibles vínculos con su labor.
Veracruz,
para que no se olvide, ha sido considerada desde el 2010 como “La entidad más
violenta para la prensa en México”.
Con esa
etiqueta, la organización civil “Artículo 19”, resume
los asesinatos a 25 periodistas sin que la autoridad mueva un dedo para
resolver la escalada particularmente en contra de los comunicadores críticos
que tanto incomodan al gobierno.
Las y los periodistas hoy
entendemos que Veracruz no es un lugar seguro para ejercer la profesión y que
no importa dónde te encuentres, la forma de matar es cada vez más despiadada:
los colegas han sido torturados y mutilados antes de ser asesinados,
segmentados en pedacitos, sus cuerpos empacados en bolsas de basura.
Regresa a la memoria aquel 8
de marzo de 2011 cuando Noel López Olguín, de 45 años de edad y colaborador de
los semanarios locales Horizonte, Noticias de Acayucan y del
diario La Verdad, salió de su casa en el municipio de Jáltipan, nunca regresó.
Los mecanismos de
silenciamiento, luego de tres gobiernos hasta el presente, han tenido
formas distintas, pero iguales resultados.
Hoy las pesadillas de la muerte giran en torno a que en cualquier
momento nos pueden matar. Sea el crimen organizado o sean los encarguitos del
gobierno, el punto es que lleva más de una década la sicosis de violencia y
asesinatos a periodistas.
Presente en el
imaginario periodista la historia del caricaturista Rapé (Rafael Pineda) ¿Y lo
de Regina Martínez estrangulada en su domicilio? ¿Cómo olvidar el crimen contra
el columnista de Notiver, Miguel Ángel López Velasco (Milo Vela), a su esposa y
a su hijo fotoperiodista, Misael López Solana, ametrallados cuando dormían?
La periodista de
Notiver, Yolanda Ordaz, fue decapitada, y los periodistas Guillermo Luna, Esteban
Rodríguez y Gabriel Huge, fueron encontrados en bolsas de basura, sus cuerpos
desmembrados y arrojados en el canal de la Zamorana.
Víctor Báez, reportero
de policía del Diario de Xalapa, fue encontrado -cortado en pedazos- en bolsas
dejadas a dos cuadras del Palacio de Gobierno.
Gregorio Jiménez fue
decapitado y torturado, su cuerpo fue arrojado a una fosa clandestina. Moisés
Sánchez fue secuestrado y asesinado al igual que Armando Saldaña.
Juan Mendoza fue
víctima de homicidio, el periodista Gabriel Manuel Fonseca Hernández, conocido
como Cuco, fue desaparecido y el fotoperiodista Rubén Espinosa murió asesinado,
antes fue torturado y aunque su crimen ocurrió en la ciudad de México en
2015 siempre se supo que fue por encargo.
Acaso por ello y ante
la indolencia del gobierno de López Obrador empeñado en proteger a Cuitláhuac,
es que el activista Bryan LeBarón pide al presidente de Estados Unidos, Joe
Biden se investigue al gobernador de Veracruz, así como a su Secretario de
Gobierno, Eric Cisneros por sus nexos con el narco.
Hoy, Veracruz vive en estado
de emergencia.
Tiempo al
tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo