Veracruz, un gobierno que apesta

Línea Caliente
Veracruz, un gobierno que apesta
Por
Edgar Hernández
¡La
presidenta del Poder Judicial, Isabel Inés Romero, debe renunciar!
La pus que arroja el
Tribunal Superior de Justicia y el Consejo de la Judicatura en Veracruz, son la
punta de iceberg de la montaña de corrupción que en menos de tres años nos ha
impuesto el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez.
¿Dónde quedaron los 500
millones que según Sefiplan, palabras más palabras menos, le faltan a Chabela
del presupuesto de este año al Poder Judicial?
O, para decirlo con más
propiedad, en qué se gastó los mil 614 millones de pesos, presupuesto asignado
al Tribunal Superior de Justicia para este año.
O, mínimo, que informe ¿qué
pasó con los 700 millones del Fondo para la Impartición de Justicia que el
Consejo de la Judicatura tenía en bancos?
La venerable chabelita
asegura que no sabe cómo se maneja un presupuesto “pero estoy aprendiendo” y
que no es administradora “pero tengo idea”… y eso, eso sí que está muy, pero
muy cabrón.
Grave de sí, ya que se suma
a la pretensión de reducción de salarios a magistrados por 500 millones de
pesos en claro mensaje político de sometimiento y sumisión a la división y
autonomía de poderes.
El punto es que hoy el Poder
Judicial está bajo sospecha y que si bien la cabeza visible es la magistrada
presidenta pero quien la cilindrea es quien encabeza el Poder Legislativo, Juan
Javier Gómez Cazarín, quien para lograr su objetivo empezó por fagocitarse al
Poder Judicial ungiendo y derribando a la primera magistrada presidenta de la
actual administración Sofía Martínez Huerta.
Tras descabezarla, luego de
ser amenazada ¿de muerte? por el “Bola 8” llega al relevo la dama en cuestión,
la señora, Isabel Inés Romero Cruz, quien ni quería y desde el principio le
advirtió a Gómez Cazarín que no podría con el paquete.
En realidad, ella era feliz
con sus largas siestas vespertinas en la oficina, su buena paga, sus nietos y
la hueva total. Su destino, sin embargo, sería marcado por su hambriento jefe
de poder y dinero.

Así fue sacada de los
oscuros pasillos del Tribunal para ser ungida como cabeza del Poder Judicial,
con el apoyo de magistrados corruptos liderados por Cándido Nicanor, mozo de
Cuitláhuac.
El remedio, sin embargo,
resultaría peor que la enfermedad.
La venerable Inés, a quien
le sale muy bien eso del malhumor y presumir que hace esperar hasta 8 horas a
quien le solicita audiencia, inicia la peor época del Poder Judicial con
decisiones atropelladas e influenciada por los mañosos y lambiscones de medio pelo que todos los días
le hablaban de lo guapa e inteligente que era para hacer las cosas.
El resultado sería la
desgracia para un poder que de un bocado se tragó la Secretaría de Finanzas.
En lo inmediato se procedió
a la reducción del presupuesto anual, la entrega de recursos a cuenta gotas, el
cierre intempestivo de 29 juzgados, una lista de despidos de personal por “no
cumplir con el perfil”, la renuncia obligada de dos proyectistas por
magistrado, la imposición de nuevos magistrados por encima de la ley, el no
acatar el mandato legal ante amparos interpuestos por magistrados jubilados a
huevo e iniciar una campañita mediática en torno a sus salarios desmesurados
–que no observaron al arranque del gobierno por lo que le tienen que atorar con
500 millones de pesos para salvar el año.
Ello sin contar el agandalle
en el cobro de préstamos que otorga la institución y el maniobrar el fondo de
retiro que prácticamente está en cero.
Acaso por ello, luego de una
vida de trabajo judicial de la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda, le es
negado el retiro a pesar de haber laborado en 16 juzgados, ser Premio Nacional
al Mérito Judicial y tener un master en Girona y en California Western School
of Law.
La dama será retirada sin
tener derecho a un peso por jubilación.

Acaso por ello la magistrada
Concepción Flores Saviaga es despreciada y aislada porque tuvo el arrojo de
poner al descubierto el “Chabelagate” donde da cuenta como el gobernador
Cuitláhuac García interfiere en la autonomía del Poder Judicial al ordenar a la
magistrada presidenta aplicar una reducción “voluntaria” a las percepciones de
los magistrados misma que es rechazada por 35 de ellos.
Un audio hecho público por
Notiver da cuenta que doña Chabelita, la venerable experta para el crochet y
punto de cruz, amenaza con acudir al gobernador para “decirle que fulano,
sutano y perengano sí van a apoyar”, pasándose por el arco del triunfo la
división de poderes y provocando al mismo tiempo una cacería de brujas, ya que
quienes se nieguen a bajarse el salario quedarán marcados por el gobierno.
Hoy en Veracruz el signo de
nuestros tiempos son el escándalo, la impericia y la pendejez que se ven
reflejados en las instituciones de gobierno y por estos días de manera singular
en el Poder Judicial en donde no aplica aquello que nos dijo el Pejelagarto de
“no mentir, no robar y no traicionar”.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo