VIENEN NUEVOS POEMAS DE COLLADO

Agencia Reforma
Monterrey, NL. 17 mayo 2026.- Inconforme por naturaleza y siempre en búsqueda de nuevas formas de expresión, la poeta y artista visual Gloria Collado ha construido una de las voces más singulares y vanguardistas de la literatura regiomontana.
Esto se podrá comprobar una vez más con la presentación de Todos vamos al mar, nuevo libro publicado por la UANL, que será comentado el 21 de mayo en la Capilla Alfonsina por Miguel Covarrubias, Agustín García Gil y la autora.
El evento se realiza en el marco del Festival Alfonsino.
Nacida en Tampico y radicada en Monterrey desde su adolescencia, Collado comenzó a escribir poesía desde niña, impulsada por la muerte de su padre, el político y periodista Manuel Collado Canseco.
Desde entonces, la escritura se convirtió en una forma de memoria, exploración interior y resistencia creativa.
Integrante de la generación que renovó la poesía en Monterrey durante los años 60 junto a revistas como Apolodionis y Kátharsis, Collado apostó desde temprano por una literatura alejada de convencionalismos, influida por el cine europeo, la poesía española y latinoamericana, así como por el arte conceptual.
Autora de libros como WW (salvo el título lo que sigue es un poema) y Del amor un escalofrío, su obra se caracteriza por el verso libre, la brevedad y una poderosa sensibilidad visual.
Ahora, la escritora reafirma una trayectoria marcada por la experimentación, la introspección y la permanente necesidad de ir a contracorriente.
El título de tu nuevo libro, Todos vamos al mar, ¿a qué alude?
“Todos vamos al mar, acabarán nuestras instancias de vida, somos Naturaleza”.
Entiendo que es un compendio de un centenar de piezas inéditas. Al revisarlas, ¿qué autora y qué mujer reencontraste?
“Mi reflexión sobre vida y muerte ha sido desde siempre, es una sola moneda”.
Hace 10 años me dijiste: “Siempre me adelanto. No me gusta hacer lo que ya está hecho: es una búsqueda de algo nuevo que pueda adelantarse a la historia para que tenga valor, porque pienso que el arte está antes que la historia”.
¿Esa búsqueda siguió guiando la selección de poemas para este libro?
“Lo intuí desde mis pocos años, un camino a seguir a donde te lleve la corriente de un río que termina desembocando en el mar”.
Me dices que sigues escribiendo. ¿Qué te sigue empujando hacia la poesía?
“No he dejado de buscar paz, agradecimiento y belleza en todo lo que me rodea”.
Hace 55 años publicaste Juego de dos en Poesía en el mundo, tu primer libro. Cuando miras hoy tu obra reunida, ¿cómo dialogas con aquella joven poeta?
“A mis 85 años acumulados hasta ahora, mi transcurso es el mismo. No dejaré nunca de escribir. Las palabras son el vehículo de lo que me valgo para entenderlo”.
El mar aparece constantemente en la literatura como origen, destino, memoria o disolución. ¿Qué representa para ti?
“El agua, mi origen y mi destino”.
¿Hay temas u obsesiones que descubres intactos en tu escritura, pese al paso de los años?
“Sumo a todo esto la auténtica presencia, amistad y amor de aquellos con quienes he convivido. En todos ellos siempre la poesía ha estado presente”.
La presentación de Todos vamos al mar es el jueves 21 de mayo, a las 11:00 horas, en la Capilla Alfonsina. La entrada es libre.
Algunos de los poemas de Todos vamos al mar.
Aquí nomás
Sin saber lo que aguardo
es el estado de las cosas
imposible redimir
mi pensamiento
la memoria hace crisis
y los días pasan sin contarlos
La juventud es un crisol
que no solidifica
la sustancia
y la vida aún tiene permanencia
Sigo aquí sin respuesta
Fui vine dije y callé
y todo se dio con lenta prisa
Vivir fue mi argumento
I say I’ll move the mountains…
(lo que canta Billie)
La canción me recuerda a mi escritor favorito Enrique Vila-Matas (para quien el acto mismo de escribir está siempre en cuestión).
Nací para escribir o escribo para vivir. Amo las palabras puntuales entre mis dedos que apuntan el laberinto. Amo retozar entre frases que deslavan mi tiempo. Amo al lector en mí que se regocija entre ellas. No estrujar la hoja en blanco y descartarla, no arrepentirse de lo dicho, no despreciar el recuerdo. A gotas de tinta se me ha dado la vida y nunca deja de llover.
Un verano en Venecia
A Sofía
Cruzamos puentes y contemplamos el mar. Catedrales y museos.
Húmedas banquetas. Madonna marcando muros. Espagueti al
“olio aglio e peperoncino”. Madre e hija sin cruzar palabras. Asombro y aburrimiento. Y algo más de un sol ardiente. En el cuarto de hotel Susan Sontag acontecía. El lobo estepario para ella y sus 13 años. Un nudo ciego de recuerdos y nubes sin dejar de poblar el cielo veneciano.
Estoy en un sueño y en el sueño de otro
A Liv & Ingmar
Ocurre en el amor
desfallecer de amor
en el acercamiento
de cuerpos que no precisa
el de las almas
Perecer de amor
cuando ambos habitan
el sueño del otro
Víctimas
y culpables del desamor
sin su propio universo