VIVENCIAS LIBRESCAS

René Sánchez García
En la pasada Feria de Lectura 2025, llevada a cabo en esta ciudad, me encontré en el stand de Conaculta/Inba, un libro que por sus características me pareció bastante distinto a todos los demás. Se trata de Miradas que ya no ordenarán, mismo que fue ganador en el Concurso de Narrativa de Jóvenes Creadores en el año de 2023, que patrocinaron estas dependencias gubernamentales de la cultura nacional.
Libro distinto no por su forma o tamaño, o por su encuadernación que son ya tradicionales, sino porque su papel interior viene en color beige, tinta café suave y su tipografía en letra cursiva, lo que le otorga un aire antiguo, pero atrayente. Pero lo nada normal es que este libro escrito por Cristóbal Cruz Craso, viene acompañado de un lápiz grueso que, según las instrucciones, sirve para borrar la tinta de cualquier párrafo nada interesante.
Otra cuestión rara de este libro es que entrelaza contenidos teatrales dramáticos de algunos textos clásicos griegos, con experiencias (no sé si vividas, escuchadas o inventadas) personales del autor, que tienen que ver con las turbulentas relaciones humanas de hoy en día. Así en sus 105 páginas, divididas en 3 partes tituladas: (Fin, 11 a la 60; Principio, 65 a la 82; y Didascalias, 84 a la 105), que nos llevan por los caminos nada tranquilos, que cualquier lector en su sano juicio quisiera olvidar de inmediato y para siempre en favor de todos esos personales actos de conciencia, que no desaparecen, solo se transforman.
Los libros tradicionales que todos conocemos, suelen estar divididos en partes, capítulos, secciones, o bien en tiempos a manera de cronologías históricas. Pero esto no sucede en Miradas que ya no ordenarán, pues aquí la división del juego de las ideas se da de acuerdo con los días de la semana: (Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado, Domingo, Lunes y Martes). No se mencionan en dichos 43 días trabajados por el autor, el mes a que corresponden, mucho menos el año.
Continuando con las rarezas de este libro, les cuento que los párrafos de cada día de la semana son extensos y no se encuentra ningún punto que separe las ideas. El lector debe ser sumamente atento y cuidadoso, pues cada letra Mayúscula indica una especie de punto y aparte, o sea el inicio de otra nueva idea. Sobre el lápiz grueso con el que viene acompañado el libro, es algo verdaderamente novedoso. Ese lápiz borra la tinta café, esto es, el lector puede borrar para siempre cualquier parte del texto que no le agrade, para quedarse únicamente con lo que es de su particular agrado.
En lo personal fui cuidadoso en la lectura de este raro libro y me quedé solo con uno de los varios aspectos que plantea Cristóbal Cruz en su contenido narrativo: Escribir. ¿Para qué escribir?:“Para qué desnudarse si en realidad esto de escribir es siempre una mentira, un ir cubriéndose de otras ropas, de otros nombres, de otras palabras, de otras realidades, de otros recuerdos…”