Xalapa, de primera
Xalapa, de primera
Por Uriel
Flores Aguayo
El
problema principal de Xalapa es político, tiene que ver con el nivel de sus
autoridades y los derechos de la ciudadanía. Con un gobierno de autonomía
limitada se pierde liderazgo y eficacia. Al ser de segunda, el municipio se
coloca en un lugar similar. Es un esquema de gobierno independientemente de las
personas y partidos que, transitoriamente, ocupen los cargos respectivos. Sea
mayoría amplia o no la fuerza política gobernante no se refleja en calidad dirigente.
Al ser Capital estatal se imponen restricciones legales relativas así como usos
y costumbres, como ocurre en asuntos de seguridad ciudadana y todo tipo de
medidas que tome el Ejecutivo estatal.
El resto
de los doscientos once municipios tienen algún tipo de problemas en el
ejercicio de su autonomía; pero ni de cerca con los que tenemos en XALAPA.
Aquí, el Cabildo no asume responsabilidades amplias, no interviene ni fija
postura en asuntos de gravedad e interés mayor de la ciudadanía. Aquí, los
Ediles son casi desconocidos, no tienen visibilidad y tampoco están en un
sistemático contacto con la ciudadanía. En todo caso la población xalapeña
cuenta poco con las autoridades municipales. Cotidianamente hay atentados a
derechos y patrimonios de la ciudadanía sin que el Cabildo intervenga. La
policía estatal ha asesinado incluso sin que resulte alguna responsabilidad a
sus autores; todos los días las grúas amenazan y afectan el bolsillo de los
automovilistas que tienen la desgracia de toparse con ellas; sin lógica alguna
o, al menos, información básica, se instalan retenes policiales sin ton ni son
donde se afecta la circulación vehicular y la tranquilidad de los usuarios de
autos. Te puede detener por qué sí la policía estatal, la fuerza civil, la
guardia nacional, el ejército, el Ipax y la policía municipal sin que tengas
contacto y mecanismo para solicitar el apoyo del Ayuntamiento. Tiene más
autoridad, concreta y cotidiana, un policía o algún agente de tránsito que un
edil respecto a situaciones comunes como circular en las calles o estar en un
parque. Esa es la realidad actual de las autoridades municipales en XALAPA.

Eso es
así por algún tipo de condicionante legal, por usos y costumbres políticas, por
conformismo de los Ediles, por interés del partido gobernante y por abusos de
instancias superiores. El resultado es un descenso en los derechos de la
población y la insalvable distancia entre Ediles y ciudadanía. Estamos ante un
claro panorama lesivo para el municipio. Siendo un asunto político requiere voluntades,
actitud, dignidad y participación ciudadana. Es tarea plural, mucho más allá de
la visión de una sigla partidista. En esencia no se resuelve de manera
simplista o mecánica con determinado partido aún si hubiera organizaciones
políticas programáticas y con sólida vida orgánica, lo cual no ocurre en
nuestra precaria realidad. Apostar a algún tipo de mayoría edilicia, de
coyuntura, es andar en círculos y en la intrascendencia. Se requiere mayorías
plurales y gobierno de coalición independientemente de partidos políticos. Se
necesita liderazgo y autonomía plena para impedir atropellos a la ciudadanía.
Se necesita un Cabildo vigoroso, siempre abierto, y en el debate de los grandes
asuntos del municipio. Es lamentable constatar lo que tenemos actualmente en
términos generales: ocio, anonimato, servilismo, caricaturas e inutilidad.
El punto
es el ejercicio de la autonomía y dejar de tener un gobierno municipal de
segunda. Lograrlo implica que la ciudadanía tenga protección y canales fluidos
de comunicación con sus autoridades locales. Casi nunca hemos contado en
XALAPA, con un Ayuntamiento fuerte, líder, de amplia convocatoria y con
resultados óptimos en la gestión de nuestros grandes asuntos.
Recadito: bien vale la pena intentar de todo para tener
una mejor XALAPA.