¡#Ya chole!, capítulo Veracruz
¡#Ya chole!, capítulo Veracruz
Por Edgar Hernández*
Cuando
todo mundo pensaba que el Peje había designado a lo pendejo a quien nos
gobernaría Veracruz por larguísimos seis años, hoy nos queda muy claro que los
equivocados somos los más.
El
autor del “¡Ya chole!”; del “¡Fuchi caca!”; del “¡Ya cállate Chachalaca!”; del
“¡Me canso ganso!”; del “¡Me patea el hígado que nos coloquen en el lugar 135
de corrupción!”; del “¡No vamos a ser tapadera de nadie!”; del autor de
calificativos como “Fifís”, “Conservadores” y “Chayoteros”; del “¡Lo que aflije
afloja!”; del “¡Bajarán los precios de la gasolina y la luz!”; del “¡Ya me
colmaron el plato!”; del «Vamos a poder trabajar juntos… porque (si no),
¡ay, nanita! No estaría yo aquí»; del “¡No me van a cucar!”, y del “¡Yo
tengo otros datos!”, no es mejor ni peor que Cuitláhuac García Jiménez.
Acaso
variaciones o delicadezas con el de Veracruz, a quien no se le entiende nada con
su cantadito cantinflesco y que sea objeto de burlas a nivel nacional porque ve
trenes aéreos en el cielo metropolitano o cepas de Coviud-19 que nos hacen los
mandados porque no recibimos viajeros de Inglaterra porque no tenemos
aeropuerto.
Sus
expresiones son pecata minuta.
Acaso
mueven a la risa como esa célebre invitación a los periodistas a preguntarle a
su abuela Manuela Durán, ya fallecida, como estuvo eso de sus devaneos
amorosos, o aquella sentencia de que “No habrá
nepotismo en mi gobierno y si alguien contrató a un familiar tendrán que
sacarlo de inmediato”.
Y cómo olvidar el “¡No exageren!”, cuando se le preguntó sobre los 146
feminicidios sucedidos los primeros nueve meses de su gobierno, o el “A nosotros no nos importa la
politiquería barata o de qué color es el gobierno municipal, o si lo inició “D”
o “Y”…” ¡Ups!

Desde luego presente en el imaginario colectivo veracruzano cuando se le
cuestionó acerca de la millonaria compra de patrullas en donde con ademanes
argumentó que dicha información no se haría pública debido a que los
“malandros” no deben conocer sobre el equipamiento. “Será hasta el 2024 cuando
se haga pública esa información”, dijo.
Pero si bien el singular mandatario es ocurrente, no tiene un pelo de
tonto cuando se trata de la transa.
Se declara enemigo de las “megaobras porque se han hecho megatransas” por
lo cual se ha dedicado a las micro obras entregándolas en un 98 por ciento sin
licitación, es decir, de manera directa a un sospechoso padrón de proveedores y
contratistas, según admite la propia Contraloría del estado.
Pero no hay fijón.
Nos divierte escucharlo parafraseando al Peje, de que “Se acabó el frijol
con gorgojo” o cuando habla con faltas de ortografía y encima al estilo López
Obrador, es decir, con pausas.
Así lo quieren, sin embargo, los morenos y el propio presidente de la
República quien considera a su pupilo no solo “honesto” sino “bendito”.
Que importa que esté colocado entre los tres peores gobernadores a nivel
república los últimos 25 meses, es decir, desde su llegada a Palacio de
gobierno.
Aún más.
¿A quién le interesa que se vaya de “sabadaba” a bailar a los antros o
chapear los camellones, o pintar bardas o escaparse en las noches a comer tacos
de buche y tripa gorda?
De verdad importa que haya pasado un par de años argumentando que “Cuando
estaba Winckler sucedían cosas peores”, minimizando y justificando matanzas y
ajusticiamientos.
Y qué tal el “¡Uy, que grave que no se respondió!”
(riendo y agitando las manos) al evadir temas que involucraban transparencia en
la información, y de paso, a las instituciones que de esto se encargan.
Cuitláhuac García sería recordado, ahora que se vaya
en marzo del año próximo en el marco de la “Revocación del Mandato” por su
“¡Lastima Margarito, me quedaré 6 años!”, por ese extraordinario ingenio al
recomendarle a Yunes Linares “Vitacilina para el ardor” y porque no está preocupado por
la nueva cepa del coronavirus, pues aseveró que el
aeropuerto de la entidad no recibe viajes del Reino Unido.
Cuitláhuac García Jiménez “No es más tonto porque no tiene más horas el
día”, le escribió Raymundo Rivapalacio, uno de los columnistas políticos de
mayor influencia en México.
Acaso le asiste la razón cuando observamos que Cuitláhuac gobierna con
ocurrencias y que no es mejor ni peor que el Peje.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo