“¡YA DEJEN EN PAZ A MI VIEJO!”, GRITA EL ATARANTADO

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Por Edgar Hernández*

 @LíneaCaliente

¿Qué nos pasó?

Hasta hace unos años inimaginable que la peor ralea de la sociedad nos fuera a gobernar.

Que prostitutas, lesbianas, los hoy llamados “gays”, rateros, criminales, analfabetas y strippers llevaran las riendas del país; que dispusieran del dinero público a la mala; que hicieran de las instituciones de gobierno un prostíbulo, y que encima de todo exijan creamos sus estupideces.

¿Qué nos pasó?

En que momento la corrupción priista, también la panista, en el poder abrió pasó a López Obrador y con él al huachicol, la institucionalización de la droga, la voz y mando del crimen organizado dentro de las instituciones de gobierno y los excesos de toda índole sobre pilas de cadáveres.

 Imposible creer que, en tan solo siete años de gobierno la república completa se derrumbara y quedaramos sometidos y arrodillados.

Hoy los nuevos héroes son regenteadores que cambian sexo por empleo y sus apóstatas son aquellas heroínas que vendan más caro el acostón y los desviados sexuales quienes impongan la verdad.

¿Qué nos pasó?

En Veracruz por voluntad y no precisamente de todo un pueblo, llegó en 2018 un desviado sexual a gobernarnos. Es el mismo que de entrada nos impuso al stripper que lo atendía como responsable de la educación de cuatro millones de niños y tres millones más de adolescentes y jóvenes.

Fue el que nos impuso un mano dura de origen africano que nunca vivió en esta tierra para con garrote en mano vigilara no nos pasáramos de lanza.

Fue el que dispuso para la salud a un acomplejado, el afamado “Besucón”, a quien más importaba la compra de medicinas caducas y entregar posiciones de poder al novio y familia que cuidar la salud ante el regreso de pandemias y enfermedades erradicadas hace más de medio siglo.

 Y para seguridad pública, desde luego, nos reservó la mejor de las sorpresas, entregarnos a los chapitos y darle chance a de los del Jalisco Nueva Generación ante tamaño pastel, así como usar los puertos para el tráfico de petróleo importado ilegalmente de Estados Unidos vía aduanas y poner la tutela de la gobernanza a ambiciosos analfabetas.

¿Qué nos pasó?

Al permitir la perpetuidad en el poder vía corrupción de los órganos electorales; jueces, magistrados y ministros a modo en favor de la delincuencia organizada y la creación de legiones de jóvenes -los Carteles son el tercer empleador de México- cuan ejércitos mercenarios encargados de la paz social sobre incontables tumbas sin localizar por las madres buscadoras.

En paralelo a nivel nacional, “Las Mañaneras” se convirtieron en el mejor escenario de la desvergüenza y el cinismo. El justificar “¡No estoy enterada!”, alcahuetear al “¡Señor Presidente!” o retar a Trump en lo local y arrodillarse en lo oscurito, son cuentos que ni los chairos creen.

¿Qué nos pasó?

El episodio del fin de semana en las playas de Dos Bocas en donde salieron a relucir los excesos sexuales acompañados de droga y una fiesta sinfín a bordo de millonario yate, así como los presuntos actos heroicos del teibolero Zanyazen Escobar tras el misterioso incendio de la barcaza no son más que una muestra de quienes en realidad nos gobiernan.

Para el ya no me acuerdo quedaron las fiestas inolvidables plagadas de sexo lésbico y homosexual de la otra pareja sentimental del atarantado en el municipio de Emiliano Zapata, donde el requisito era presentarse con el calzón en la mano para accesar.

Lo de Zenyazen es la punta de iceberg de lo que siempre se supo, los excesos maquillados de libertad de género, la droga y el sexo sin ataduras como “garantía” del respeto a la diversidad de género, a la apertura a la estructura de poder para lo peor de los gays y lesbianas como derechos inalienables, siempre y cuando paguen su cuota sexual.

El punto es que, en nombre de todo ello, hoy los padrotes y rateros son los nuevos héroes y sus amantes, los trofeos.

A ello se debe la expresión, tan típica del atarantado al torcer la manita cuando habla de lo que se está gestando contra “mi Zenzanyen” -corrijo, no dijo “mi Zenyanzen”- sino contra el señor diputado.

 “Fue una mentirotota que se aventaron algunos medios de las redes misma que quedó totalmente evidenciada hoy que sabemos quiénes fueron las víctimas (no fatales por fortuna) del percance que sufrió el yate que ellas rentaron. Y también ya salió a la luz pública que el señor diputado Zenyazen realmente fue al rescate”, dijo Cuitlahuac García, tras limpiarse el sudor y aflojar el cuerpo.

Esos son los que nos gobiernan. Habría que insistir en preguntarnos no sólo el qué nos pasó, sino ¿Hasta cuándo?

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo