YA NO MÁS VIOLENCIA, NI GUERRAS
El Regional Coatepec 22 de junio de 2025
YA NO MÁS VIOLENCIA, NI GUERRAS
Pbro. Juan Beristain de los Santos
La confesión de fe que Pedro hace a Jesucristo como el Hijo de Dios, es
para todos los cristianos una llamada de esperanza en medio de tanta violencia
y guerra que se vive en muchas partes del mundo. Cada ciudadano debe recordar
siempre que la guerra, la fuerza irracional y la militarización de la sociedad engendran más violencia y muerte en la
sociedad. Cada ciudadano y cada cristiano deben rechazar abiertamente la
tentación de usar la fuerza, la violencia y la guerra como caminos para
solucionar las problemáticas que se viven a nivel nacional e internacional. Hoy
más que nunca México necesita ciudadanos conscientes de que una de sus tareas
fundamentales es promover la justicia y la paz en todos los niveles de vida.
La confesión de Pedro es una llamada luminosa para que los ciudadanos
se llenen de fuerza y alegría al encontrar en Jesucristo, el Señor, un camino
seguro para crear las condiciones para la paz y la justicia, que tanto necesitan los ciudadanos. Ninguna situación
difícil ni problemática alguna deben desanimar a cada ciudadano para mantenerse
unidos en una sociedad indiferente y carente
de los grandes ideales de unidad y de justicia. No se debe permitir, bajo ninguna circunstancia,
que haya más discursos de violencia y polarización entre los mexicanos y
veracruzanos.
La confesión de Pedro en la divinidad de Cristo es también un
compromiso para los cristianos que deben ser discípulos misioneros en la construcción de la paz y de la justicia. La profesión de fe de Pedro a Jesucristo permite a todos los
cristianos aprender del Hijo de Dios la compasión entrañable ante el dolor
humano por tanta violencia e inseguridad presentes todavía en México, la cercanía a los pobres y a los
desvalidos que han sido excluidos del desarrollo del que gozan unos cuantos en
nuestra patria y la fidelidad a la misión encomendada de ser promotores de
justicia y de paz en una sociedad donde continúa reinando la violencia y
discursos que mueven a la desunión y a la rivalidad. En México cada ciudadano
puede ser una gran riqueza para construir nuevas condiciones reales de una vida
digna para todos.