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AMLO, chivo en cristalería

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Por Edgar Hernández*

 

¡Rompe con empresarios e insiste en mentales la madre a los periodistas!

A la vuelta de 17 meses de gobierno y luego de pelearse con la iniciativa privada, inversionistas extranjeros, el Banco Interamericano de Desarrollo, ex presidentes, 22 gobernadores no morenos, viejos compañeros de lucha, partidos políticos opositores, radiodifusoras y televisoras –menos TV Azteca-, periodistas, gente del séptimo arte, futbolistas y más, lo único que queda claro es su evidente alianza y lealtad con las organizaciones criminales.

Ese sospechoso saludo a la mamá de “El Chapo”, previo al sonado escándalo de la liberación del hijo del narcotraficante, Ovidio Guzmán, detenido el 17 de octubre por el ejército; ese control aduanal en manos de los Cárteles y tolerancia a las acciones criminales, son los síntomas de esa alianza.

La ciudadanía no pierde su capacidad de asombro al comprobar en el día a día que la delincuencia organizada está mejor organizada que el gobierno.

En los hechos comanda la lucha contra el “Covid-19” en pueblos y comunidades de media docena de estados del país, con préstamos de dinero y reparto de despensas y amenaza de palizas a quienes no cumplan con la cuarentena.

Gatell se quedó chiquito en sus recomendaciones luego de adelantar los Cárteles que serán levantados si no es que primero madreados si se atreven a salir de sus casas.

Convoyes de camionetas con hombres armados patrullan las carreteras para vigilar se acate el confinamiento sanitario. Hay incluso ciudades en el estado de Guerrero donde hay “toque de queda” a partir de las seis de la tarde y en Sinaloa, por “órdenes de los chapitos”, la gente no puede salir de sus casas.

Así, las organizaciones criminales a querer o no, se han convertido en autoridades sanitarias de facto para contener el coronavirus.

¿Qué más?

En Morelos, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco, Guanajuato y Chihuahua el crimen organizado, realiza incansables recorridos repartiendo despensas y dinero; poniendo manteados con instrucciones y disponiendo medidas sanitarias.

Mientras el gobierno de López Obrador voltea para el otro lado. Más se ocupa en creer que, fuera de los criminales, todo mundo quiere brincar su autoridad.

En las últimas horas y en una postura de franca ignorancia sobre temas elementales, censuró el apoyo financiero del BID de financiar a 30 mil negocios.

Al Peje le molestó el “modito” en que los empresarios “prepotentes” y la banca de desarrollo hayan pactado un acuerdo donde no entendió que el gobierno federal no tiene nada que ver en el acuerdo financiero ya que ni será el que pague dicho empréstito pero sí aliviará un problema de apoyo a la pequeña y mediana empresa que su gobierno se niega a apoyar.

De paso, arrió con el Banco de México, banca autónoma responsable de las reservas monetarias nacionales, al que pidió andarse con cuidado. En paralelo lanza serias advertencias a su propio gobierno al adelantar que revisará las Afores “ya que privatizan los ahorros de los trabajadores”. Esto es, el propio gobierno es su enemigo, como si anduviera todavía en campaña.

Así, mientras 77 países han aplicado prórrogas en el pago de impuestos, según OCDE, México rechaza alivio fiscal alguno en impuestos federales como el IVA e ISR, el diferimiento e pagos del IMSS y la devolución del IVA.

Exige además a los empresarios paguen los 150 mil millones que adeudan por impuestos. “¡Que los paguen ya!” amenazando con proceder legalmente.

Todo en el marco de la pandemia.

Todo sin tocar un pelo a los chairos que mensualmente reciben cuatro mil pesos a cambio de mantener su postura de no hacer nada pero indeclinablemente estar al lado de su mesías, ¡la huevonada total! Para cuatro millones de beneficiarios, cuatro millones muy buenos para ir a votar por Morena en el 2021 y el 2024.

Bueno, pues todo ello ha sucedido en 17 meses en los cuales el petróleo vale menos de un dólar el barril -pero seguirá adelante la refinería de “Dos Bocas”-; todo ello sin olvidar que el 15 de septiembre se rifa el avión presidencial en donde el Premio Mayor no será el avión; todo en el marco del capricho de ir hasta el fondo en el tema de Tren Maya, repudiado por ecologistas, grupos indígenas y por la amenaza de llevar a la quiebra del país que registra un galopante desempleo y un crecimiento previsible de menos 6%.

Todo ello en el marco de un país totalmente dividido.

Eso es lo que nos deja un presidente quien todavía hace seis semanas  llamaba a los besos y los abrazos y a no dejar de salir a la calles desdeñando que a la vuelta de los días llevamos ya 15 mil 529 muertos por coronavirus, de acuerdo a cifras oficiales, las reales, de acuerdo a la fórmula matemáticamente de multiplicar por ocho el número de víctimas sería de 124 mil 232 muertes.

Ese es el escenario de las promesas de la 4T y eso que apenas van 17 meses.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo

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