Pedro Peñaloza

Aspirinas para el cáncer

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Primera Parte

Pedro Peñaloza

“Un estómago vacío no es un buen consejero político”.

Albert Einstein

1. Cataplasmas reformistas. Peña Nieto y sus empleados han decido plantear un «paquetazo» financiero, fiscal y presupuestario, con el propósito de consolidar su proyecto tecnocrático y neoliberal. La ruta pasa por ceder minucias a una oposición maleable y chiclosa. Es absolutamente natural que lancen «bolas de humo» y con ello aparenten apertura y hasta sensibilidad.

Ya habíamos advertido en la anterior entrega, que la política fiscal del grupo gobernante seria básicamente recaudatoria, y así es. Algunos incautos se hinchan las manos en reconocimientos abyectos a los anuncios peñistas y festinan los vocab los gastados y reciclados de la cultura acrítica. Veamos.

2. La globalidad capitalista y el subdesarrollo mexicano. El grupo en el poder pretende presentarse como un adalid de la justicia social, cuando decide no imponer el IVA en alimentos y medicinas, aunque en realidad esta decisión obedece más a razonamientos políticos de coyuntura que con criterios de administración pública.

La crisis mexicana, ahora en una continuación de la ausencia de crecimiento económico, corrobora el cordón umbilical que vincula los circuitos locales con la matriz norteamericana y que estrecha los márgenes de maniobra de un grupo gobernante atrapado por la avaricia de una pequeña élite de la burguesía asociada con el capital foráneo, la cual no está dispuesta a ceder de ninguna manera sus cuantiosas ganancias. Así, como lo muestra el hecho de que ninguna de las medidas anunciadas en el «paquetazo» peñista afecta el margen de ganancias del decil más rico.

3. De la defensa del proletariado a la de la clase media. La jugada lanzada por el inquilino de Los Pinos y sus asesores se está apuntando puntos a su favor. La unificación de la izquierda oficial, la derecha panista y las cúpulas empresariales en torno a la oposición a las medidas que afectan a los variados segmentos de la pequeña burguesía (impuesto a las colegiaturas, la aplicación del IVA al alquiler de viviendas y de hipotecas, entre otras), permitirá que el PRI y la tecnocracia de Hacienda se erijan como sensatos y retiren semejantes iniciativas.

El desdibujamiento del PRD aduciendo que la propuesta hacendaria «recoge» demandas de la izquierda, sólo realinea y confirma las nuevas alianzas que se están dando en estos tiempos de confusiones y de desplantes oportunistas. Por eso, no es casual que los perredistas sean incapaces de articular un discurso que ponga en el centro de sus planteamientos las añejas y urgentes reivindicaciones de los amplios sectores empobrecidos de capas proletarias urbanas y rurales, de los millones de jóvenes sin expectativas laborales y sin posibilidades de inserción en el mundo cultural, artístico y educativo. Esta «amnesia» de la izquierda con registro no es casual, obedece a una política de bandazos y de acomodos momentáneos en donde los referentes ideológicos y políticos son los personajes herederos de la tradición nacionalista y populista. Los extremos en que se divide los destacamentos de izquierda son patéticos e ilustrativos de la crisis profunda de la izquierda mexicana, a saber, Cuauhtémoc Cárdenas o López Obrador. Dos expriistas son «los vientos frescos» de las luchas actuales. Ver para creer.

Epílogo. Es evidente que los muñequeos y corrimientos para realizar modificaciones a las iniciativas enviadas por el titular del ejecutivo, sólo representan el telón de fondo para lo que viene y que es el núcleo duro del pensamiento del neoliberalismo dominante: la reforma energética, con la cual se anuncia se dara el salto cualitativo al crecimiento económico. Otra vez, promesas sin sustento, antes nos dijeron que la privatización de los bancos aumentaría los créditos y bajarían los intereses; la venta de teléfonos de México, bajaría los precios del servicio y recientemente la reforma laboral generaría, al menos 300 mil empleos. Prometer no empobrece, pero si mediatiza.

pedropenaloza@yahoo.com

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