René Sánchez García
Existe desde hace tiempo la duda de lo que significan los términos “Entender” y “Comprender”. Puede que sean cuestiones de la lingüística o de la filosofía, pero en ambos casos se trata de trabajar con ciertos tipos de información que debe procesar la mente humana. Así, por ejemplo, entender significa captar algo a nivel racional o lógico. Se trata básicamente de que racionalmente captemos una idea o una información (básicamente provienen de la captación de una variedad de hechos de la naturaleza viva, o de lo que producen las interacciones humanas como miembros de una sociedad), que deseamos entender o asimilar su significado, a fin de hacer nuestro un conocimiento.
Se trata de un conocimiento primario de una realidad dada. En otras palabras, entender es como la acción de penetrar, concebir, interpretar, intuir, adivinar o hasta enterarse de informaciones que nuestros sentidos sensoriales captan, que al ser enviadas a nuestra mente forman una idea de una situación real, pero que no puede catalogarse como un concepto. Pues para considerarse como tal, implica procesar dicha información a un nivel más profundo, utilizando algunas de las metodologías de las ciencias y o de la investigación científica.
Varios autores coinciden en afirmar que la Comprensión es ante todo un proceso que contiene estructuras y estrategias definidas y comprobables. Aquí, la persona que ya posee una idea primaria de la realidad observada, debe ser capaz de descubrir nuevos principios, elaborar explicaciones más complejas y originales, es decir, “utilizar su pensamiento para desarrollar una lectura de esa realidad, pero de manera más reflexiva y autónoma”. Se habla aquí de una lectura comprometida y crítica de esa realidad. Lo anterior gracias a que el observador primario deja de ser un receptor pasivo y se convierte en la persona que modifica y reconstruye. Es aquí donde entra el trabajo metodológico para que un conocimiento pueda ser considerado de tipo científico.
No hay que olvidar, que el término Comprensión proviene del latín Comprehendere, que alude en la acción de “captar”, “asir” o “aprehender” un sentido, el significado o la intención. En otras palabras, la razón de ser de algo, lo cual implica “relacionar la información con los conocimientos previos y construir un sentido propio a partir de la que se recibe, integrando el entendimiento científico con la experiencia personal”. Es cierto, estamos aún lejos de encontrar respuestas acabadas y soluciones completas a todos los problemas del mundo, por ello debemos trabajar arduamente en la búsqueda de alternativas, respuestas probables, explicaciones y sugerencias.
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