COMUNICACIÓN EFECTIVA: LO QUE DECIMOS… Y LO QUE NO DECIMOS
El Regional Coatepec 22 de junio de 2025
COMUNICACIÓN EFECTIVA: LO QUE DECIMOS… Y LO QUE NO DECIMOS
Colaboración especial para El Regional
Dra. Daryluz Andrade Sánchez
Alta Dirección
Innovación educativa
Comunicarse no es simplemente hablar. Todos los
días nos expresamos con palabras, gestos, miradas y silencios, pero no siempre
logramos transmitir lo que verdaderamente pensamos o sentimos. De eso trata la
comunicación efectiva: de lograr que el mensaje llegue claro, respetuoso y
coherente tanto en el fondo como en la forma.
Un mensaje puede estar bien construido
verbalmente, pero si va acompañado de un tono brusco, evasión visual o gestos
contradictorios, su impacto disminuye. Por eso, para comunicarnos de manera
efectiva no basta con cuidar lo que decimos; también es fundamental cómo lo decimos,
y esto incluye el lenguaje no verbal.
Lenguaje
verbal: el poder de las palabras
El lenguaje verbal se refiere a lo que
expresamos con palabras habladas o escritas. Aquí influye el vocabulario, el
tono, el ritmo, la claridad de ideas y la manera en que estructuramos el
mensaje. Usar palabras precisas, un tono amable y frases bien organizadas ayuda
a generar confianza y comprensión.
Por ejemplo, no es lo mismo decir:
– “¿Por qué no lo hiciste bien?” que
– “¿Hubo algo que te impidió hacerlo como
esperabas?”
En ambos casos se hace una pregunta, pero el
enfoque cambia totalmente la forma en que será recibido.
Lenguaje
no verbal: lo que el cuerpo revela
El lenguaje no verbal abarca todo lo que
comunicamos sin palabras: expresiones faciales, postura, tono de voz,
movimientos, distancia física e incluso el silencio.
De hecho, en comunicación, se estima que
aproximadamente el 93% del impacto de un mensaje proviene de elementos no
verbales, mientras que solo el 7% se debe a las palabras que utilizamos. Dentro
de ese 93%, un 55% se relaciona con el lenguaje corporal (gestos, posturas,
expresiones faciales, etc.) y un 38% con el tono de voz y la forma en que se
dicen las cosas, según los estudios del psicólogo Albert Mehrabian.
¿Cómo
utilizar el lenguaje no verbal a nuestro favor?
• Contacto visual: Mirar a los ojos (sin
incomodar) transmite atención y honestidad. Evadir la mirada puede
interpretarse como desinterés o desconfianza.
• Expresión facial congruente: Una
sonrisa genuina al saludar refuerza la cordialidad. En cambio, decir algo
amable con cara seria o tensa puede causar confusión.
• Postura corporal: Una postura erguida
pero relajada comunica seguridad y disposición. Estar encorvado o con los
brazos cruzados puede reflejar tensión o rechazo.
• Gestos con las manos: Usarlos con
naturalidad refuerza las ideas. Pero si son exagerados o amenazantes (como
señalar), pueden interpretarse como agresivos.
• Tono y ritmo de voz: Hablar demasiado
rápido o muy bajo puede generar ansiedad o desinterés en quien escucha. La voz
firme, clara y pausada mejora la comprensión.
• Distancia personal: Respetar el
espacio físico del otro favorece la comodidad. Acercarse demasiado puede
intimidar, sobre todo en contextos formales o con personas poco conocidas.
Leer
lo que no se dice
Observar el lenguaje corporal de los demás nos
permite captar emociones o intenciones que las palabras no revelan. Si alguien
dice “sí” pero su rostro muestra duda, o afirma estar bien pero tiene los
hombros caídos y la mirada baja, probablemente hay un malestar que no se está
expresando abiertamente.
En un aula, por ejemplo, un estudiante puede
decir que entendió, pero su expresión facial o postura corporal pueden indicar
lo contrario. Detectar esto nos permite actuar con empatía y ajustar nuestra
manera de comunicarnos.
En
conclusión
La comunicación efectiva se construye con
conciencia, congruencia y sensibilidad. No se trata solo de decir las cosas
correctamente, sino de lograr que nuestro lenguaje verbal y no verbal estén
alineados.
Al final, como bien lo demuestran las
investigaciones, el cuerpo también habla, y muchas veces, con más claridad que
las palabras.