DESPRECIO A LA DOCENCIA
El Regional Coatepec 11 de septiembre de 2025
DESPRECIO A LA DOCENCIA
LRené Sánchez García
Recuerdo perfectamente que era día
viernes de fin de mes, me encontraba disfrutando de un rico café lechero en uno de los nuevos
establecimientos del centro de este pueblo mágico coatepecano, bastante alegre
por haber comprobado, minutos antes, que me habían depositado mi pensión
correspondiente. Sentado allí pude notar que en la mesa siguiente tomaron lugar
dos damas, mismas que entablaron una plática, disfrutando de un desayuno
ligero. El saludo entre ambas fue lo primero, después de cómo estaban de salud ambas
familias, así como otros asuntos demasiado comunes.
No pasaron ni diez
minutos, cuando la dama de vestido verde, mencionó algo que llamó mi atención,
pues los comentarios tenían que ver con la profesión de ser docente. Palabras
más, palabras menos, ella mencionó su decepción total de cómo fueron
distribuidos los lugares de quienes presentaron el Examen General de Ingreso a
la Docencia de la Educación Básica en la SEP/SEV. Resulta que la molestia o el
enojo de la señora se debía a que sus dos hijos, mismos que resultaron
seleccionados con plaza de docente, no quedaron ubicados en un mismo lugar,
pese a los buenos puntajes obtenidos.
Pues bien, su hija Diana
(egresada excelente del Tecnológico de Xalapa) y su hijo Daniel (egresado de
Derecho en la UV), después de haberse preparado para este Examen General de
Ingreso a la Docencia, mediante cursos en línea y haber competido con cerca de
1500 aspirantes a una plaza, fueron ubicados en lugares geográficos distintos y
del poco agrado de la familia. Ella, en una escuela primaria en una localidad
rural del municipio de Naranjos (al norte del Estado) y el hijo en una escuela
primaria en una comunidad indígena Nahua, ubicada muy cerca de Quimixtlán en el
municipio de Orizaba.
La señora madre comentó a
su amiga, que aparte de haber sido ubicados en lugares distintos, se enteraron
de los raquíticos sueldos que percibirían sus hijos al mes, cantidad que oscila
entre los 7 y 8 mil pesos mensuales, mismos que no solucionan su estancia, sus
alimentos y gastos personales. Pero lo más triste es que: “mis hijos sólo irían
a su sufrir y a convivir con gente fea de esos lugares peligrosos, trabajando
con niños, hijos de padres pobres y analfabetos que no les interesa nunca
progresar en la vida”. Por ello, dice la señora de verde, es mejor que se sigan
preparando profesionalmente con alguna Especialidad o Maestría.
Algún empleado de dicho
café se le ocurrió poner música de sones jarochos para amenizar el ambiente, lo
que me impidió parar oreja para seguir escuchando este desprecio por la
docencia en la educación básica. Finalmente, sólo logré captar algunas palabras
de su amiga acompañante, la señora de blusa blanca, quien en todo momento apoyó
en la decisión tomada por su amiga de verde. Comentó en apoyo a su amiga, ¿qué
sabe de muchos profesores y profesoras de jardín o de primaria que nunca
progresaron en la vida y se conformaron con su “sueldito” y allí olvidados se
pasaron sus treinta años de vida y todo para qué?
Salí molesto de ese café,
ellas permanecieron en su interesante plática; caminando por las calles que
conducen a mi hogar, reflexioné si esa señora de verde nunca valoró dentro de
su vida escolar el esfuerzo, la dedicación y la entrega de todos y cada uno de
sus profesores que la convirtieron en una persona de bien. Al igual me
compadecí de la señora de blusa blanca por apoyar la decisión de su amiga, pues
se nota que igual ella, nunca supo agradecer la labor titánica de los
profesores y profesoras, en el hecho de trabajar a diario para convertir a los
seres humanos en mentes pensantes.