El heredero del acordeón se entregó a la justicia en Texas tras enfrentar una pesada acusación por presunta agresión sexual.
Se confirmó que Ramón Ayala Jr. tuvo que dar la cara ante las autoridades gringas en tierras tejanas, luego de ser señalado formalmente por un cargo de presunta agresión sexual que trae a los fanáticos con los pelos de punta.
El tremendo revuelo estalló cuando los registros del condado de Hidalgo y los avisos legales confirmaron que el músico decidió presentarse voluntariamente ante la policía para enfrentar el proceso penal en su contra. Aunque la noticia cayó como cubeta de agua fría en el ambiente musical, lo que más llamó la atención de la chaviza en redes es que el famoso artista logró recuperar su libertad provisional tras soltar una fianza de apenas dos mil dólares.
Este escándalo judicial no surge de la nada, pues viene arrastrando una cola larguísima desde hace meses, cuando varios exempleados y músicos de la agrupación comenzaron a destapar la cloaca con demandas civiles muy pesadas que salpicaban directamente a los líderes del grupo por presuntos abusos, hostigamiento y maltrato laboral durante las giras de trabajo.
Como era de esperarse, el equipo legal de los demandantes, encabezado por el polémico abogado Tony Buzbee, no tardó en hacer ruido en las plataformas digitales para confirmar el arresto y fichaje del cantante, advirtiendo que las demandas civiles van a seguir avanzando con todo contra los involucrados, sin importar los años de trayectoria ni el apellido pesado que carguen sobre los hombros.
Por su parte, la familia y el círculo cercano al “Rey del Acordeón” se han mantenido bajo perfil, cuidando cada paso y evitando dar declaraciones directas a la prensa por recomendación de sus abogados defensores, quienes insisten en que todo esto se trata de un intento de extorsión y desgaste mediático.
Mientras los tribunales texanos deciden el destino legal del imputado, el caso sigue sumando capítulos oscuros que empañan los escenarios del género norteño. Las redes sociales no han dejado de debatir sobre el futuro del artista, demostrando que los trapos sucios en la farándula siempre terminan saliendo a flote por más fuerte que intenten esconderlos.







