FERIA NACIONAL DEL LIBRO (2)
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Por Rafael Rojas Colorado

            La tarde del sábado 25 de julio llegué apresurado al Colegió Preparatorio Juárez, recinto de la 36 Feria Nacional del libro Infantil y Juvenil 2026. Para entonces, algunas pequeñas y cirrosas nubes comenzaban a invadir el cielo, pero no lograron su propósito. El clima se mantuvo en excelentes condiciones. Los pasillos invadidos por lectores que buscaban al título de su elección, me abrí paso entre ellos hasta llegar al estand de Rayuela, compré la novela: “Donde termina el verano”, de la escritora mexicalense Elma Correa, texto que me recomendó mi sobrina Ketza. Bajé al recinto central donde sería en breve la presentación de la novela.

            Ocupé un asiento en la primera línea y esperé el momento en que apareciera la escritora, a la cual no conocía físicamente, pero, al ver la fotografía en el texto, sabía que la reconocería al instante. Escasos minutos antes de las cinco de la tarde la vi bajar las escalinatas que conducían al foro, me apresuré y fui a su encuentro, primero le tomé una fotografía, con gracia me sonrió, luego la entrevisté, más adelante me autografió la novela y me coloqué a su lado para la fotografía del recuerdo. Fueron instantes sublimes, estar con ella y conversar algunos conceptos de su escritura y apreciar la sencillez que le acompaña en todo momento; pensé que eso la hace mucho más valiosa aunado a su talento y virtudes de narradora de historias que, de alguna manera, retratan a nuestro país y tienen una similitud con los seres humanos.

            Me emocioné cuando vi que la novela la presentaba la doctora Magaly Velasco, también talentosa escritora de la ciudad de Xalapa. Poco a poco fueron desnudando la trama, la historia de dos niñas: Elisa y Aimé. Dos amigas que se hacen adolescentes con diferentes proyectos de vida, pero profundamente unidas por el lazo de la amistad, misma que un día se rompe por un suceso que marca sus vidas para siempre, se reencontrarán veinte años después, pero sus personalidades han cambiado por completo, ahora Aimé es la de gran fuerza espiritual y Elisa, que un día le brotaron alas para romper las cadenas que la esclavizaban a su lugar de origen, se nota vencida por no conseguir sus sueños de vida, el destino así se comporta. Sin embargo, ambas viven con un sentimiento de culpa que las ha acompañado por largos años; un secreto que les castiga la conciencia desde aquel día en que todo cambió en sus vidas en esa tierra desértica y plena de pobreza que les ofrendó la vida, ya nada sería igual en adelante.

            En la novela, Mexicali es un escenario con diversos matices en los que predominan feminicidios, violencias, pobrezas, la trata de personas entre otras actividades delictivas que involucran a la ciudad fronteriza con estados unidos y lugares cercanos. Mexicali es un personaje en esta historia que conduce al lector a la reflexión de los tiempos que se viven actualmente. Estas palabras me sensibilizaron e hice empatía, pues tampoco estoy alejado de esos sucesos que a diario también en nuestro entorno. 

            Elma Correa, es natural de Mexicali, esa calurosa ciudad donde parece que siempre es verano bajo nivel del mar, así lo imagino. Su novela se hizo acreedora al premio biblioteca breve 2026. Es autora de los libros de cuentos: “Que parezca un accidente” y “Mentiras que no te conté”. Excelente narradora contemporánea, no me cabe la menor duda.

            En la presentación jamás dejó de sonreír y la conducta del evento se mudó en algo parecido a una plática de amigos en los que se eliminaba cierta barrera para acercar a la escritora a su auditorio.

 Me comentó que lectura la fue guiando hacia la literatura, y escribe por gusto, tal vez pasión, pero no se siente en un plano en el que aleccione a los demás, solo escribe porque de su ser ha comenzado a brotar un manantial de inspiración que nace bajo la observación del entorno en que se desenvuelve, así nace su escritura para compartirla a su lectorado. De esa manera, implícitamente, también hace ciertas denuncias sociales, aunque afirma que la novela: “Donde termina el verano es totalmente ficción”.

            Elma Correa, es una mujer talentosa, posee muchas virtudes que deja percibir su conducta, la acompaña un ángel, nadie que la conozca incluso a primera vista lo puede negar, es su Cayo Mecenas. Gracias por visitar Xalapa en la fiesta de los libros.

rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx

 Premio estatal de periodismo cultural.