Por Rafael Rojas Colorado
En el siglo pasado los ríos de Coatepec brillaban por la cantidad de agua que corría en sus cauces; cristalinas aguas serpenteaban por esta tierra en su camino hacia el mar. En la actualidad, solo queda el recuerdo, pues algunos ríos como el san Andrés, se mudó en un nostálgico arroyito que con dificultad cruza el puente de la granja. El de los Pintores, seco completamente, de los demás queda muy poca corriente, pero aún, con esfuerzo, satisfacen las necesidades del pueblo.
Platicando de este tema con el señor René Monge Peredo, evocó aquella fecha de principios de los años ochenta, el gobernador Agustín Acosta Lagunes tenía el compromiso de llevar agua a Xalapa, ciudad que carecía del líquido vital. Según se dice que el presidente municipal de aquel entonces, profesor Miguel Ángel Rodríguez Peralta, dio facilidades para tal acción en la que los ríos del pueblo prácticamente se entregan para satisfacer las necesidades del pueblo vecino.
La población de Coatepec no estuvo de acuerdo con esos convenios y se dispuso a defender el agua a toda costa, para ello se formó un comité de defensa para lo que se creía una injusticia hacia la sociedad y fue integrado por los señores: Francisco Reyes Hernández; Fermín Cuevas; Porfirio González; Antonio Melo; Augusto Polanco; Amós Sánchez, Betzabé Moreno, Elías Montiel, Noé Méndez, Fernando Jácome Roldán, entre otras más. Estas personas no comulgaban con el convenio entre gobierno del estado y presidente municipal de Coatepec.
Durante más de dos meses este comité se trasladaba a la ciudad de Xalapa, debatían el problema con los representantes del gobierno hasta las dos de la madrugada por lo cual se encontraban muy agotados y desesperanzados, se sospechaba de una estrategia para desesperarlos y que abandonaran su cometido. En realidad, estaban a punto de darse por vencidos después de tantos desvelos sin encontrar solución al problema del agua.
El señor René Monge Peredo, inspiró una idea y se las comunicó al comité de defensa, que organizaran una junta abierta y se invitara al pueblo a participar; la organizaron en la Asociación del Salón Agrícola, fue así que la población se enteró del problema que se vivía. El salón se apretujó de gente y empresas que apoyaban como la Compañía Nestlé, Carros materialistas, pequeños comerciantes entre otros sectores. Alguien propuso que se bloqueara la carretera con los carros materialistas, finalmente, no estuvieron de acuerdo, pues muchos jóvenes estudiaban en la capital del estado y otras personas trabajaban y tenían actividades que se verían interrumpidas, no convenía a los intereses de terceras personas.
Nuevamente fue don René Monge Peredo quien opinó que el comité de defensa de ríos no tenía que seguir trasladándose a Xalapa, que enviarán al presidente municipal para que solucionará su error y trajera una respuesta positiva, claro que esto jamás sucedió.
Se formó una comisión y se solicitó ayuda a la iglesia y en las misas dominicales se leía la invitación para que el pueblo apoyara, la respuesta fue inmediata y se levantó la gente en un movimiento jamás visto en Coatepec, cantaban el lema: “El pueblo unido jamás será vencido”. En una de las juntas se contó con la presencia del sacerdote Bernardo Villarreal el cual en pocos minutos se retiró por lo acalorado de las discusiones que se desataron en dicha asamblea debatiendo diversos pareceres.
La respuesta de la gente fue tal que rumoró que el secretario de gobierno Ignacio Morales Lechuga, vino a Coatepec para dialogar con los sacerdotes solicitando que calmaran a la gente del pueblo por el levantamiento de protesta. Fue así como se solucionó el problema y el gobierno buscó agua por otras regiones ajenas a las de este pueblo de Coatepec.

En el año de 1984 se develó una placa en una pared exterior del Salón Agrícola frente a la calle de Aldama, aún prevalece. Fue un hecho histórico en la vida de Coatepec y, lamentablemente, de los integrantes del comité de defensa de los ríos de Coatepec ninguno vive excepto Betzabé Moreno, pero sus acciones y recuerdos prevalecerán en la memoria colectiva del pueblo coatepecano.
Esta columna se elaboró con las evocaciones de don René Monge Peredo.
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