La Otra Versión

    El chisme

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                                                                                                               René Sánchez García

No están ustedes para saberlo, ni yo para contarlo, pero el chisme no es exclusivo de México y los mexicanos. Este hábito o costumbre, más verbal que escrita, se practica en todas las sociedades del mundo, sin importar género, edad, actividad laboral, posición social, ideología política o religiosa, situación económica, estudios realizados, o nivel moral de la persona. El chisme es algo bastante generalizado y forma parte de nuestra cultura. Estoy cien por ciento seguro que no fueron los españoles quienes trajeron esta práctica a los pobladores indígenas de nuestro continente, pese a que el español europeo sigue siendo calificado de “buen comunicador”.

Ann Landers, columnista de la revista The Atlantic, menciona o define al chisme como “el demonio sin rostro que rompe corazones y arruina carreras. También como “la lengua de tres picos que mata a tres gentes: quien habla, quien escucha, y la persona de quien se chismea”. Blaise Pascal afirma que “si la gente supiera de verdad lo que otros dicen de ellos, no quedarían cuatro amigos en el mundo”. Así de convincentes son estas afirmaciones sobre la plática mal intencionada de entre al menos dos personas sobre otros ausentes.

Lo cierto es que el chisme, según los estudiosos de la lengua, así como de quienes constituyen la sabiduría callejera, es algo netamente negativo y es el causante principal o secundario de muchísimos problemas para la buena relación de las personas, de los grupos sociales y hasta de las naciones en el mundo. Pero igual, un equipo de investigadores holandeses concluyó “que oír chismes sobre otros volvía más reflexivos a los sujetos de investigación, inspiraba esfuerzos para autosuperarse, y el chisme negativo volvía a la gente más orgullosa de sí misma”.

Todo lo anterior significa que el chisme siempre ha formado parte del lenguaje y según  Robin Dunbar (psicólogo y estudioso de la evolución), se trata de un tipo de charla ociosa con y sobre otros seres humanos, mismo que busca un sentido de identidad compartida, que le ha ayudado a través de los siglos, a tomar mayor conciencia sobre los problemas que han enfrentado los hombres en sociedad. Visto de esta manera, el chisme puede ser hasta saludable. Y sí, se trata de un tipo de sentimiento humano, casi siempre negativo, que es causado por la envidia que sienten hacia esa persona ausente, que al final tiene efectos positivos, desear con todas las fuerzas, superarla.

Mientras sea o no positivo, hagámonos de un tiempo para seguir chismeando, que es algo verdaderamente rico, total es parte ya de nuestra cultura y de nuestra forma de ser. Y de seguro ni es pecado mortal.

sagare32@outlook.com

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