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Sáb, 1 ago

EL DEPORTE MEXICANO RETOMA EL RUMBO

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La actuación de la delegación mexicana en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 sobrepasa el simple recuento numérico. Alcanzar las 348 medallas totales (150 de oro, 101 de plata y 97 de bronce) no solo rebasó la meta presupuestada de los 130 metales dorados para amarrar la cima de la justa continental; representa, ante todo, un síntoma de salud institucional que el deporte nacional urgía recuperar tras años de fracturas internas.

DETRÁS DE LAS MEDALLAS
El éxito que hoy se celebra en las pistas, fosas y pabellones dominicanos es fruto genuino del talento, la disciplina y la capacidad de resistencia de los atletas y sus cuerpos técnicos. Sin embargo, el análisis periodístico exige ir más allá del podio y observar la estructura que sostiene el rendimiento. La presente gestión, encabezada por los exclavadistas olímpicos Rommel Pacheco en la Conade y María José Alcalá al frente del Comité Olímpico Mexicano, ha demostrado que la coordinación metodológica y la sensibilidad de quienes habitaron la alta competencia son palancas indispensables para el desarrollo deportivo.

DE VENDER CALZONES A SUBIR AL PODIO
El contraste con el sexenio anterior es tan evidente como pedagógico. La administración de Ana Gabriela Guevara quedó marcada por la confrontación abierta, la opacidad presupuestal y una retórica punitiva que llegó al extremo de sugerir a los deportistas vender calzones para costear sus campamentos. Aquella política de restricción y chantaje institucional no solo asfixió disciplinas enteras, sino que rompió la continuidad metodológica exigida para el alto rendimiento.
Hoy, la reestructuración del modelo de apoyos directos, la transparencia en la asignación de becas y la restitución del trabajo conjunto entre Conade y COM demuestran que la gestión pública del deporte exige diplomacia, planeación y respeto al atleta.
RUMBO A LOS ÁNGELES 2028
Santo Domingo 2026 marca el arranque idóneo del ciclo olímpico. El reto inmediato será evitar el triunfalismo acelerado. Mantener el rumbo implicará descentralizar los apoyos, garantizar infraestructura en las entidades federativas y fortalecer el deporte de base, para que este golpe de autoridad en la región no sea un chispazo aislado, sino el estándar del deporte mexicano.

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