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A escasos días que el balón ruede en la justa mundialista, la gestión de Javier Aguirre ha tomado un rumbo que desafía la lógica deportiva para abrazar a los patrones. El anuncio de los doce elegidos de la Liga MX no es solo una lista de nombres, es el síntoma de una planeación fragmentada que prioriza llevar la fiesta en paz sobre la competitividad real. Estamos ante un proyecto “Frankens-tri”, armado con piezas que difícilmente podrán sincronizarse bajo la presión del reloj.

 ¿DÓNDE ESTÁ EL PILOTO?

El “Vasco”, fiel a su estilo de gestor de crisis, parece haber renunciado a la facultad de seleccionar por méritos actuales. Al asegurar lugares por decreto a cambio de una concentración larga, el técnico ha matado la competencia interna. Un vestidor sin tensión es un vestidor conforme. Si la palabra empeñada a los dueños pesa más que la forma deportiva de los futbolistas, pone en riesgo la construcción de un modelo de juego con sello propio con sus respectivas formaciones y variantes tácticas.

EL PLAN DEL TRI, UN ACERTIJO

Es un rompecabezas incompleto. ¿Cómo se trabaja un modelo de juego con dos porteros y apenas diez jugadores de campo cuyas posiciones no permiten un parado táctico coherente? Sus dudas en la convocatoria evidencian el desconocimiento de las fortalezas de sus propios futbolistas. El resto son meros rellenos, ignora que hay una estructura de una Sub-21 que debería fungir como sparring, al estilo de Argentina, delata un desdén por la formación institucional. No busca el crecimiento estructural. Prefiere rascarse con sus propias uñas.

¿POLITICO O ENTRENADOR?

Finalmente, el desfase físico entre los locales que vivirán 45 días de encierro y los “europeos” que llegarán al límite de su capacidad neuromuscular, plantea un escenario de alto riesgo de lesiones y falta de sincronía. Aguirre ha decidido llevar la fiesta sin roces, evitando el conflicto con directivos y jugadores. No asume su posición de DT. Quedar bien con todos suele ser la receta perfecta para no estar a la altura de nadie cuando la verdadera exigencia mundialista toque a la puerta.