EL MUNDIAL, UN PUNTO DE INFLEXIÓN

Pedro Peñaloza
“La política es más peligrosa que la guerra,
porque en la guerra sólo se muere una vez”.
W. Churchill
Al gobierno morenista se le acumularon los problemas. El supuesto monopolio de la “voz del pueblo” quedó simplemente como discurso repetitivo y vacío. El grupo dominante controla, hasta ahora, el ámbito electoral, votos que intercambiaron por promesas, favores y prebendas, y que ahora tienen que pagar.
Deudas históricas que nunca tuvieron respuestas ni soluciones a las múltiples carencias, el análisis no era tan simplista.
La crisis nuclear de Morena y su gobierno radica en que han creado únicamente un aparato burocrático legitimador del poder, con todo tipo de arribistas y oportunistas. Suponen que eso basta para perpetuarse en el gobierno.
Sus militantes no deciden ninguna línea política, son extras que repiten los ecos de Palacio. Los gobernadores, legisladores y ministros de la Suprema Corte son una extensión más del Ejecutivo. Los millones de afiliados a Morena son ciudadanos que no participan en el “movimiento” ni son tomados en cuenta, su papel se reduce a vitorear las iniciativas y esperar que los “promuevan” a algún cargo de elección popular o en alguna tómbola para ganar un puesto en el gobierno. No más.
Así, el gobierno claudista vive atrapado en un escudo de lealtades y de pactos añejos con narcotraficantes y personajes impresentables. Sus “argumentos” son débiles y saben que con el tiempo pueden desfondar a la 4T, eso cada día es más evidente.
La coyuntura de la inauguración del Mundial de futbol ha sido el catalizador de descontentos y reclamos que no han sido atendidos. Ahí está la cíclica movilización de la CNTE, las madres buscadoras, organizaciones de transportistas y campesinos, los pensionados de Pemex y de la CFE, estudiantes del Politécnico, defensores del medio ambiente, luchadores comunitarios, el movimiento de los normalistas de Ayotzinapa, periodistas amenazados y maltratados, trabajadores de la salud y miles de capitalinos ninguneados por las prisas e improvisaciones de las desastrosas obras que les fracturan su vida cotidiana. Este descontento es una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento.
Con el presupuesto hasta el cuello, a Morena no le alcanza para seguir repartiendo millones de aspirinas sociales y detener el descontento social, máxime que las protestas se han unificado con el arranque del mundial.
La soberbia de Palacio empieza a diluirse, ni los mensajes del caudillo escondido en su hacienda detienen el enojo acumulado. Los que una vez promovieron la toma de calles para presionar a los de arriba se encuentran paralizados ante su ineptitud. Perdieron la brújula y hoy no saben qué hacer.