El Patrimonio Histórico de Coatepec: EL Obelisco a María Enriqueta
CRÓNICA COATEPECANA
Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros
jesus_bonilla1@hotmail.com
(Tercera y última parte)
La develación del obelisco a María Enriqueta fue un gran acontecimiento como pocos en la tierra natal de la insigne poetisa, evento en el que se dieron cita distinguidas personalidades de la época, quienes dieron mayor realce a la inauguración con sus discursos pletóricos de reconocimientos a la poetisa. Destacaron con su participación: el poeta don José Núñez y Domínguez, don Calixto Hernández, y don Modesto Martínez Galván, entre otros. Por su parte los alumnos de las escuelas locales depositaron ofrendas florales al pie del monumento y cantaron el bellísimo Himno a María Enriqueta, cuya música fue compuesta por el reconocido maestro don Juan Lomán, en combinación con los hermosos versos escritos por la poetisa Francisca García Batlle.
Por su parte la señorita Inés Rebolledo declamó una hermosa composición poética de la autoría de la distinguida poetisa Margarita Jácome de Pérez, misma que reproducimos a continuación:
A MI ILUSTRE COTERRANEA MARÍA ENRIQUETA
¡Salud, coatepecanos! El anhelo
de rendir merecida pleitesía,
levantó un monumento en nuestro suelo
para ensalzar su original poesía.
…Ya se halla a nuestro lado nuevamente,
ya vive en el jardín en donde niña,
escuchara el rumor de alegre fuente
y contemplara la feraz campiña.
Aquí tendremos todos el ejemplo
que nos brindan el genio y la constancia;
oídlo: quien labora, forja un templo,
y quien holga, se pierde en la ignorancia
Y diremos así, con santo orgullo,
Al mirar su memoria siempre viva:
¡Ya dejó la crisálida el capullo,
pero en flama de amor quedó cautiva!
Tampoco podía faltar en relevante evento, la participación de la célebre poetisa Francisca García Batlle (Pacona), quien dio realce al homenaje con una bella poesía de su inspiración:
A MARÍA ENRIQUETA
…Te voy hablar
como si pudieras escucharme y verme,
como si en realidad
-después de largo viaje- hubieras vuelto
a este rincón de paz.
Así te voy hablar.
Bienvenida, mujer, poetisa nuestra,
en un canto de amor
te saluda este pueblo
que te arrulló.
Te saludan los niños y los ancianos,
te saludamos todos los que hasta aquí
hemos venido ahora
para cumplir
para cumplir contigo, que nombre das
en tierras extranjeras
a esta tierra de paz.
Y en ronda cariñosa
cerca de ti,
pasaremos los años tristes o alegres,
que el Cielo nos deje vivir.
En ellos gozaremos horas de dicha,
de alegría y de amor,
y otros en que lloremos la ausencia amarga
qe aquellos que murieron en el Señor…
Y estarás con nosotros en esas horas
que bien podrás llenar
hablándonos de aquellas lejanas tierras
que están allende el mar.
Nos hablarás de Brujas, de su misterio,
de las cosas ancestrales que hay en Madrid,
y nos dirás que has vuelto, porque has querido
morir aquí…
Aquí donde naciste,
donde tienes tu hogar en cada hogar;
aquí donde la vida lleva a cuestas
su carga de cafetos y de azahar.
Pues bienvenida seas, María Enriqueta,
ha tiempo te aguardamos con amor:
por eso ahora, al verte entre nosotros,
decimos conmovidos: ¡Qué bueno es Dios!…