EL PODER A CUALQUIER COSTO

Pedro Peñaloza
“Ojalá podamos ser desobedientes,
cada vez que recibimos órdenes que
humillan nuestra conciencia o violan
nuestro sentido común”.
Eduardo Galeano
La fusión de la delincuencia organizada con el morenismo demuestra sus intenciones de mantenerse en el poder a cualquier costo. Por eso, el Estado con todas sus instituciones de justicia se ha volcado a defender a los políticos vinculados con organizaciones de la delincuencia. No importan los “argumentos”, ni las anémicas y repetitivas formas. Se les puede derrumbar el edificio de la simulación y la corrupción.
Ahí está el poder legislativo, con una sobrerrepresentación en la cámara de diputados que ha servido para aprobar cualquier iniciativa sin previa discusión, pasando reformas de contenido antidemocrático; el caso del Senado no es distinto, ahí simplemente compraron a mercenarios. Y qué decir del poder judicial que fue asaltado para imponer a un ejército de incompetentes e incondicionales exhibiendo las miserias sufragistas, con aproximadamente un 10% del padrón electoral; y una Suprema Corte al servicio del Ejecutivo legitimada con acordeones impresos en las cloacas cuatroteistas.
Todas estas fechorías fueron denunciadas en el Instituto Nacional Electoral (INE) y en el Tribunal Federal Electoral (TEPJF), pero ambos organismos no vieron ninguna irregularidad y ratificaron para quién trabajan. Si esto fuera poco, en vísperas de las elecciones intermedias del próximo año han inventado una reforma que pretende anular elecciones federales y locales por “intervención extranjera” que tenga como finalidad “alterar la voluntad popular”. ¿Quién y cómo se definirá lo anterior? Obviamente las instancias electorales y judiciales están controladas por el oficialismo. La maniobra está clara: cuando los intereses de Morena estén en riesgo se “denunciará” que hubo “intervención extranjera” y los empleados del INE y del TEPJF actuarán como nos tienen acostumbrados.
Esta iniciativa está vestida de patrioterismo, pero en el fondo busca todo el poder. Ricardo Monreal, “autor” de la iniciativa, cumple con su papel como siempre al servicio del mandato presidencial, con algún mendrugo lo premiarán. La presidenta Sheinbaum simula que apoya la propuesta, aunque en realidad ella la ordenó ante el temor de no obtener buenos resultados en las elecciones. Sí, la reforma muestra los nervios del gobierno. Tienen al INE, al Poder Judicial, ambas cámaras, al TEPJF e impusieron a la encargada de los programas sociales para liderar el partido. ¿Hay alguna duda de la desesperación de la élite del poder?
En ese contexto, la aparatosa ofensiva contra la gobernadora de Chihuahua busca levantar una cortina de humo ante los casos de Rocha Moya y la Barredora. Un fantasma recorre México, el fantasma del autoritarismo morenista. Habrá que pararlo.