ÉXITO EN EL ESPACIO DESCRÉDITO EN TIERRA

Walter Olivera Vallada
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Walter Olivera Valladares / @WalterOliverav

En medio del escepticismo y las descalificaciones, tal parece que la misión espacial Artemis II sigue sin ser aceptada del todo. A unos días del exitoso retorno de los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, el gobierno estadounidense enfrenta la falta de comprensión a los logros técnicos y los avances para futuros alunizajes e incluso la presencia permanente en la luna.

En redes sociales se desató una campaña de desinformación para menoscabar este viaje de prueba tripulado que permitió la verificación de nuevas tecnologías y sistemas aeroespaciales con los que finalmente la tripulación logró los objetivos previstos y retornar a salvo.

Las fake news propagadas por detractores tan absurdos como los terraplanistas. Los oscurantistas que negaron cualquier significado novedoso en este nuevo lanzamiento. O los ociosos que generaron falsas imágenes por IA e ilusorias animaciones, no lograron ablandar el músculo mostrado por Estados Unidos en temas espaciales.

Es verdad que pocos países pueden permitirse sostener una guerra con un ritmo de gasto de mil millones de dólares diarios, al tiempo que avanza con su programa de investigación espacial Artemis II que con un costo de 93 mil millones de dólares para nada es una ganga.

Así que más allá de los malos enfoques, de las intentonas de desprestigio, de la inversión multimillonaria y particularmente la maquinaria de desinformación negacionista, debemos tener muy en cuenta el nuevo contexto…

No son los años 60, no es el programa Apolo; la mejora de los sistemas, el progreso tecnológico y el adelanto científico son reales y categóricos. Preferible -sin duda- emplearlos en la exploración del espacio que para las hostilidades en tierra.

Sin embargo, haciendo la contabilidad de los hechos, entre la intervención militar en Irán y el cuestionado retorno a la luna tras más de 50 años, la consecuencia para el presidente Trump en términos de confianza y respaldo interno es el declive de su popularidad.

Analistas vaticinan un costo electoral elevado para el republicano en sus elecciones intermedias ante el desbordamiento de problemáticas como la propia guerra en Medio Oriente, la controvertida alianza con Israel, el desdén de los países de la OTAN y la cacería de indocumentados.

Con tantos frentes abiertos el mandatario estadounidense parece haberse metido en un callejón sin salida y continuar con las manos vacías, únicamente con altos precios que ya están pagando los ciudadanos de ese país.

¿Todo esto nos indica que Trump encabeza un liderazgo devaluado? No necesariamente, pero sí ha caído en el descrédito internacional y estaría provocando la decadencia de su nación.

Por ello el viaje de la nave Orión orbitando la luna es una demostración del poderío tecnológico, económico y geopolítico de Estados Unidos. Probaron con eficacia uno de los cohetes tripulados más potentes con la mayor distancia recorrida en el espacio profundo, aproximadamente 694 mil kilómetros.

Artemis II reafirma a Estados Unidos como líder en la carrera espacial, principalmente contra China con miras a establecer bases lunares permanentes en la próxima década. Confirma el dominio norteamericano en tecnología, su posición consolidada en operaciones científicas de alta complejidad y su influencia en la gobernanza espacial futura.

¿El éxito en el espacio retribuirá las preferencias ciudadanas a Trump? Difícilmente, el daño a su credibilidad es profundo, aunque está pendiente la carta de Cuba. La caída del régimen castrista es fundamental y podría hacerle repuntar… Pero esa es otra historia.