EXPORTANDO DEMOCRACIA

Walter Olivera Valladares / @WalterOliverav
Buena polémica se ha suscitado frente a un escenario de conflicto, de desconfianza y con todos los ingredientes puestos sobre la mesa: narcotráfico, fraudes electorales, represiones internas, regímenes alimentados con el miedo e intimidación de sus oprimidos; para colocarnos frente a un tablero completo de trasfondos económicos y geopolíticos.
Entonces no nos extrañemos que desde Washington se escriban los guiones de todos estos flancos abiertos con transiciones inciertas en Venezuela y Cuba, mientras en Medio Oriente, Irán sigue siendo territorio en disputa. El régimen no se ha derrumbado.
Con toda claridad vimos tras la caída de Nicolás Maduro como Estados Unidos diseña una nueva forma de tutela que no garantiza todavía una transición democrática, pero ciertamente el 3 de enero de 2026 –día de la intervención directa en Caracas– marca un antes y un después para la historia de aquella nación.
Con la CIA, el Comando Sur y el Departamento de Energía implicados, el gobierno de Donald Trump supervisa de cerca la nueva ruta de los venezolanos; toma el control del flujo petrolero y vigila la política interna del país.
El panorama en Cuba pinta distinto. A diferencia de los venezolanos, ahí llevan casi 70 años de gobierno totalitarista, ni siquiera existe una oposición. La nación se mueve por un corredor oscuro, vulnerable y su colapso es comparable a un estallamiento de vísceras, se origina desde el interior tras décadas de deterioro político, económico y social irreversibles.
La presión del gobierno estadounidense para una “toma amable” de la isla parece no estar funcionando, Cuba se opone a negociar cambios en su estructura de gobierno, mientras que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, es categórico al rechazar cualquier permanencia de la familia Castro en el poder.
El reloj ya está corriendo para las dictaduras y autocracias en Latinoamérica. No es casualidad que Nicaragua, gobernada por Daniel Ortega y Rosario Murillo, haya comenzado la liberación de presos políticos. ¿Temen enfrentar el mismo destino que Maduro y Cilia Flores? ¿Es el próximo objetivo?
Pues si consideramos los aspectos que Trump no tolera: alianzas con Rusia y China, narcotráfico, autoritarismo, represión, migración intensiva, elecciones fraudulentas… Nicaragua cumple los requisitos.
Da la impresión –sin embargo– que la imagen de poderío e infalibilidad mostrada por Estados Unidos en su golpe a la dictadura venezolana se desploma frente a la escalada bélica en Irán. En este punto vale cuestionar ¿Cuáles son las ganancias y las pérdidas?
¿Cuán válido es el argumento de exportar democracia?
Las controversias por intervenir en Venezuela, presionar la salida del castrismo en Cuba e iniciar la guerra contra Irán levantan una oleada de protestas que piden a Estados Unidos sacar las manos de esos países. Cientos de activistas en el mundo lo responsabilizan de desestabilizar al planeta.
En contraparte, quienes han padecido décadas de violencia, pobreza y opresión aseguran que más allá de los riesgos y cálculos cínicos, es mejor la esperanza que la sobrevivencia; preferible la libertad imperfecta que el miedo, el hambre, la intimidación y las ejecuciones.