FUTBOL: ¿EL JUEGO DE LA ESTUPIDEZ?

René Sánchez García
Como parte de la pasión futbolística del Campeonato Mundial que se vivirá a partir de hoy en México, Estados Unidos y Canadá, les quiero dar a conocer algunas opiniones que se han vertido por parte de ese grupo humano llamado intelectuales latinoamericanos, que ven, estudian y difunden ideas acerca de este deporte de origen inglés, ideas muy distintas a la de los aficionados que viven la pasión de este deporte en todo el mundo.
“El futbol es muchas cosas, de acuerdo con la perspectiva elegida: negocio multinacional jugosísimo para particulares como la FIFA, sus asociados y patrocinadores; negocio local no menos pingue para empresas nacionales y trasnacionales; pretexto para el nacionalismo ramplón, tan conveniente para apuntalar regímenes impopulares…”
“El futbol sigue significando una pequeña o gran gesta deportiva, un motivo de orgullo individual o colectivo, un sentimiento de pertenencia y camadería, e incluso una fuente de inspiración para las más diversas disciplinas artísticas”.
“Algunos se las daban como si estuvieran en un partido profesional en el Azteca, pero sus panzas los delataban. Al terminar de jugar el juego callejero, abrían las cajuelas de sus coches que estacionaban al lado de las canchas, para sacar cartones de cerveza y “festejar” la victoria o la derrota (el chiste era vaciar todas las caguamas entre carcajadas y groserías)”.
“No hay en el mundo del deporte uno que mueva tanto dinero, personas y pasiones como el futbol. Por el futbol hay gente que mata, hay parejas que se divorcian, hay apostadores que se hacen ricos y otros que quedan en la ruina. Hay también confusión porque en no pocos países se mezcla el honor nacional con el desempeño de sus respectivas selecciones”.
“El futbol es capaz de mover el piso de filósofos y escritores como Albert Camus y Eduardo Galeano, y arrojó a no pocos futbolistas retirados como Jorge Valdano y Diego Armando Maradona, ambos argentinos, a escribir y tener programas de televisión. En el libro La guerra del futbol de Ryszard Kapuscinski, donde se narra la eliminatoria entre El Salvador y Honduras de cara al mundial México 1970 con una breve guerra que ambos sostuvieron durante cien horas. Y el motivo no fueron las patadas a un balón sino la masiva deportación de cientos de miles de trabajadores salvadoreños por parte de los militares hondureños”
“El que va al campo de futbol puede perder la vida. Tomemos por ejemplo un partido en el que México pierde con Perú por 1 a 2. Desesperado un hincha mexicano exclama en tono sarcástico: “Viva México”. Instantes después muere masacrado por la multitud”.
“Umberto Eco expresó: El futbol es un sistema de signos, o sea, un lenguaje. Tiene todas las características fundamentales del lenguaje por excelencia, esto es, el lenguaje escrito-hablado”. “El brasileño es un futbol de poesía. Sin hacer juicios de valor, es un sentido puramente técnico, en el Mundial de México la poesía brasileña le ganó a la prosa estetizante italiana”.
“El Mundial me suele llevar a gozar y gozar las animalidades y las atrocidades. Los deportistas despotricamos, nos esforzamos, nos la mentamos. Perdemos todo por nuestro equipo nacional, desde los muebles hasta el perico”.
“El futbol, además de su personalísimo resumen de los momentos más importantes de cada Mundial, dejó algunas monografías imperdibles”.
“El futbol es popular porque la estupidez es popular. Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos”
“La literatura y el futbol vivieron un desencuentro injustificado. Quienes escribían miraban con desdén este deporte y lo que construía a su alrededor, como las manifestaciones populares de júbilo o tristeza, que redujeron a una expresión más de la estupidez. Una irritante tendencia que se mantiene vigente en algunos círculos intelectuales. Por fortuna de todos se trata de una actitud en retirada, aunque no podríamos darla por descartada”. (Textos tomados de La Jornada Semanal, Número 1631).