Especial

..¡ Hasta sin manejar!

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Con un afectuoso saludo al talentoso Dr. Guillermo Zúñiga Martínez.
Por Ramón Durón Ruiz

En la obra “Pasajes de la Guerra Revolucionaria” Ernesto “Che” Guevara, al hablar de “El dilema de ser médico o soldado de la guerrilla, afirma: “Quizá esa fue la primera vez que tuve planteado prácticamente ante mí el dilema de mi dedicación a la medicina o a mi deber de soldado revolucionario.
Tenía adelante una mochila llena de medicamentos y una caja de balas, las dos eran mucho peso para transportarlas juntas; tomé la caja de balas dejando la mochila para cruzar el claro que me separaba de las cañas, recuerdo perfectamente a Faustino Pérez, de rodillas en la guardarraya disparando su pistola ametralladora.
Esa decisión haría que Ernesto ‘Che’ Guevara, pasara a los anales de la historia como un valiente médica guerrillero… aunque soldado siempre.”
Lo acontecido al heroico combatiente igual sucede en tu vida, hay momentos en los que sólo tú puedes elegir qué camino tomar. La vida está hecha de hombres que toman decisiones… los indecisos se quedan a la vera del camino.
El atleta español paralímpico Sebastián Rodríguez afirma con clara sabiduría: “Aunque nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, todos podemos comenzar ahora y hacer un nuevo final”
Lo importante para el viejo Filósofo de Güémez, es que entre tu primer grito y tu aliento final hagas de tu vida una obra maestra, en donde siempre tengas motivos para seguir adelante en busca de tus sueños y aunque “las cosas vayan mal, como a veces suelen ir”, no claudiques.
Recuerda que “si pasa por tu mente… pasa por tu vida”, así es que lo que intensamente sueñes; fervientemente anheles; profundamente trabajes y con alegría emprendas… inevitablemente llegará a tu vida.
El hombre a través del tiempo ha pasado del paleolítico, al neolítico, a la edad de bronce, del mundo de la brújula y de la pólvora, al mundo de los grandes avances científicos, al mundo del conocimiento, al de la administración del conocimiento, (Google), pero nunca habrá de pasar de moda el mundo del hombre.
Ese ser humano que al responsabilizarse de su éxito, despierte al gigante que vive en su interior, que entiende que la diferencia de la posible y lo imposible, son sólo dos letras (im), porque debe saber que está diseñado para crear, para triunfar. El común denominador de los hombres de éxito es su actitud, la pasión con la que vive su vida, su inspiración para ser mejor cada día, su deseo de crecer personalmente y en equipo, su visión positiva del futuro, que hace que entregue su tarea con la mayor calidad posible, porque sabe que la calidad es el camino al éxito, este no surge por accidente, la calidad es algo estratégicamente planeada que ha hecho que el mundo sea más competitivo.
En la actualidad, cada siete minutos se produce un nuevo conocimiento para mejorar nuestra vida, pero a la par debemos ir formando ciudadanos del mundo, hombres que vayan al encuentro con su interior, que honren su espacio vital, que entienda que “quien aprovecha la mañana, aprovecha todo el día; pero quien aprovecha su juventud, aprovecha toda su vida.”
Hay personajes encumbrados que tienen el síndrome de: MENORIDEA, es decir, no tienen la menor idea de hacia dónde van, ¿qué quieren en la vida?; olvidan la trascendencia de saber cuál es su camino, ignoran tres cosas: 1.- Que lo más importante de una empresa o un gobierno es la gente, 2.- Que “el que sabe a dónde va, tiene la mitad de su camino recorrido.” y 3.- Que sin disfrutar lo que se hace… no se alcanza el éxito.
Un líder que maneje el organigrama tradicional que se sustenta en la frase “prohibido pensar y opinar”, está destinado al fracaso, porque “el éxito no llega por casualidad”. La peor tragedia que puede tener un ser humano es no saber lo que quiere.
Para que un equipo funcione en armonía, equilibro y con éxito, es trascendente entender que uno más uno es mucho más que dos; que la clave es un espíritu competitivo que respete los espacios; un liderazgo lleno de valores, una plataforma basada en la felicidad, profunda limpieza moral orientada al resultado, puntualidad, integridad, responsabilidad, sentido de pertenencia, respeto a la ley, trabajo en equipo, actitud y una buena comunicación.
Disney tenía muy clara su visión de futuro cuando dijo: “Mi misión en la vida fue que los abuelos, los hijos y los nietos se diviertan juntos.”
Cuando se vive con valores, te dejas sorprender por los resultados positivos, jamás te das por vencido, “no hay nada que te quite el sueño profundo… ni tus amaneceres tranquilos.”
Cuenta el querido y sabio Comisario Jefe en retiro de la Policía Federal Preventiva, Miguel Naya Guerrero, que cierta ocasión estaban reunidos celebrando un cumpleaños un grupo de policías federales de caminos con magistrados federales, cuando al calor de las copas uno de los federales de camino levanta la voz y afirma categóricamente:
— ¡Todas las mujeres son muy ‘endejas pa’ manejar!
— ¡Óigame no!, −inquiere uno de los magistrados−, la mía es ‘endeja… ¡hasta sin manejar!
filosofo2006@prodigy.net.mx

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