INCIDIRÁN EN VIDA HUMANA ESTUDIOS DE ARTEMIS 2

Agencia Reforma
Monterrey, NL 9 abril 2026.- Además de haber llegado más lejos de la Tierra que ningún otro ser humano, los cuatro integrantes de la misión Artemis 2 -que se espera regresen mañana- realizaron experimentos científicos con repercusiones en la salud, la alimentación y la supervivencia de la humanidad.
“Todo tiene un impacto directamente en nosotros”, comentó Carolina Berenice Rodríguez Garza, doctora en astrofísica y profesora del Tec de Monterrey.
“Los estudios que se realicen en el espacio profundo nos permiten entender también lo que sucede en la Tierra”.
Uno de los experimentos recibe el nombre de “ARCHeR”, que busca medir aspectos de la salud de los astronautas, como los patrones de sueño y el estrés; además de AVATAR, en el que un chip del tamaño de una memoria USB contiene muestras de células de la médula ósea de cada miembro de la tripulación: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen.
“Lo que quieren es estudiar con este chip es cómo reaccionan estas células a la radiación, al ambiente de microgravedad”, explicó Rodríguez Garza, quien se doctoró en el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, y quien como divulgadora se identifica como “La Mujer Cohete”.
La misión buscó poner a prueba los sistemas de soporte vital de Orión en el entorno del espacio, mientras que los hallazgos de estos experimentos a más de 400 mil kilómetros tienen como fin preparar las condiciones físicas y humanas para volver a pisar la Luna y enfilarse rumbo a Marte.
Sin embargo, también hay beneficios para la Tierra, con el desarrollo de estrategias o tratamientos para problemas de sueño o diseñar protección para la radiación, por ejemplo.
Rodríguez Garza apunta a la información que se ha generado para preparar a los astronautas a las condiciones de microgravedad, lo que permite trabajar en desarrollos médicos, por ejemplo, para contrarrestar enfermedades como la osteoporosis.
“Una de las cosas que experimentan los astronautas en estas condiciones de microgravedad es que empiezan a perder densidad ósea y atrofia muscular”, explicó, “muy similar a la que ocurre en la Tierra cuando las personas envejecen o cuando somos personas sedentarias.
“Entonces, a los astronautas se les diseña una dieta muy particular para que no pierdan intensidad ósea y también ejercicio para que no se atrofien sus músculos, ejercicios muy específicos y dietas muy particulares”.
Ya otros avances se han alcanzado en 20 años de experimentos en la Estación Espacial Internacional, a una distancia mucho menor que el actual viaje de Artemis 2. En esa estación se han hecho investigaciones sobre enfermedades como Alzheimer, Parkinson y cáncer.
“Uno que me parece muy interesante, sobre todo para países como el nuestro donde tenemos la problemática de la falta de agua, es que los astronautas no tienen un abastecimiento de agua continua”, explicó Rodríguez Garza.
La NASA ha tenido que desarrollar sistemas de recuperación y purificación de agua para el abastecimiento continuo.
“Empezaron como un proyecto para los astronautas”, comenta la astrofísica, “pero toda esa tecnología también está siendo usada ya en la Tierra”.