WhatsApp Image 2026-04-09 at 9.30.16 AM
Comparte

Agencia Reforma

Monterrey, NL 9 abril 2026.- En el Día Mundial de la Psicooncología, expertos llaman a reforzar la salud mental de pacientes con cáncer tras recibir el diagnóstico.

SOSTENER CON CARIÑO

Como psicooncóloga, Isabel Centeno tiene la oportunidad de acompañar a personas durante un momento que, quizá, será de los más difíciles en sus vidas.

“Es un momento de gran vulnerabilidad y que tú tengas la oportunidad de sostener con alguien ese momento, me parece un regalo”, cuenta Centeno, psicoterapeuta en el Instituto de Oncología del TecSalud.

Su camino en el área inició hace más de dos décadas con el diagnóstico de cáncer de su mamá y de ella misma. En aquel entonces, cuenta, era nula la atención en el ámbito emocional para los pacientes y sus cuidadores.

Por eso decidió especializarse en la psicooncología, que busca acompañar a las personas para que atraviesen el proceso de la mejor manera con espacios para hablar sobre lo que se siente y herramientas para afrontarlo.

“Es humano que sientan miedo, angustia, incertidumbre”, indica Centeno. “No podemos ni queremos desaparecer estas emociones, pero sí reducirlas a un nivel que les permitan seguir funcionando, atendiendo a tratamientos y atravesarlo de una manera sana”.

Con la palabra cáncer suelen llegar pensamientos catastróficos, dice, por lo que es necesario trabajarlo para evitar que surjan problemas como ansiedad, ataques de pánico, depresión e, incluso, intentos de suicidio.

Atiende pacientes en diferentes puntos de su proceso, desde que reciben la noticia, cuando se les cae el cabello, al intentar reintegrarse a su rutina y, el más difícil, cuando el tratamiento no logró salvar sus vidas.

Y aunque cada caso es diferente, ha encontrado en común esa resiliencia para seguir adelante.

EJEMPLOS DE FORTALEZA

De lo más satisfactorio de su trabajo, dice el médico Aram Nava, es poder ayudar a sus pacientes a entender que merecen ser amados y cuidados cuando atraviesan por momentos tan complicados, como un diagnóstico de cáncer.

“Llegan pacientes que se sienten de poco valor, una carga para sus familias”, señala el psiquiatra de enlace y terapeuta.

“Poder intervenir para que puedan ver esto de forma distinta, que puedan darse cuenta que si estuvieran en el lugar del familiar, ellos harían exactamente lo mismo, es muy satisfactorio”.

Desde 2021, el psiquiatra es parte del Departamento de Neurología de la Unidad Médica de Alta Especialidad No. 25 del IMSS, donde a diario atienden personas con diagnósticos hematológicos y oncológicos, de todas las edades.

En estos años ha visto que los momentos más difíciles para los pacientes suelen ser tras recibir el diagnóstico y también cuando, después de un tiempo en remisión, el cáncer vuelve a aparecer.

También cuando pasan de ser el proveedor o cuidador de la familia, a no poder trabajar y necesitar ser cuidado.

“A veces se sienten una carga y es importante trabajar con este tipo de emociones”, indica el médico.

Su trabajo diario incluye trabajar con la familia del paciente que, a menudo, se ve aún más afectada. Lo más retador es cuando los pacientes rechazan el tratamiento por miedo o desconocimiento.

Pero hay otros que le han enseñado que, ante la adversidad, siempre hay un mejor camino.

QUE NADIE LO VIVA SOLO

Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, enfrenta no sólo una enfermedad física, también una crisis emocional profunda, señala la psicooncóloga Leticia Jaime.

Y las emociones que surgen en el camino pueden afectar el bienestar e, incluso, su recuperación.

“Mi propósito es que ningún paciente ni ninguna familia tenga que atravesar este proceso en silencio, en soledad o desde el desconocimiento, sino con acompañamiento, información y contención”, señala la especialista.

Su camino en el área empezó hace más de una década, tras la pérdida de un ser querido por cáncer. Al ver la falta de atención emocional en el área decidió especializarse y fundó la asociación AIRA, donde brindan atención psicológica, grupos de apoyo, orientación nutricional y psicoeducación.

“Trabajar con pacientes oncológicos te confronta constantemente con la fragilidad de la vida, pero también con una enorme capacidad de resiliencia”, indica Jaime.

De lo más gratificante es ver el antes y después de quien pasa por un proceso terapéutico, y presenciar cómo, a pesar de la enfermedad, las personas encuentran herramientas para afrontar su proceso.

Un gran reto es que se entienda que la salud mental en el cáncer no es opcional, señala, sino fundamental.

“Mis pacientes me han enseñado que la fortaleza no significa no sentir miedo, sino poder avanzar a pesar de él”, dice.

“Me han enseñado sobre la importancia del presente, sobre cómo cambian las prioridades cuando la vida se vuelve incierta, y sobre la capacidad que tiene el ser humano de encontrar sentido, incluso, en los momentos más difíciles”.