LA TELEVISIÓN RINDE HONORES A VERÓNICA CASTRO, LA REINA CHAPARRITA DE ORO

La diva de las telenovelas reapareció en la CDMX para ser coronada en Bellas Artes, exigiendo estar cerquita de la gente y ¡en un coche tipo papamóvil!
¡Paren todo que la verdadera reina de México está de regreso! La mismísima Verónica Castro mandó a volar su retiro de los eventos masivos y armó el tremendo alboroto este sábado 27 de junio al aparecer como la gran estrella de la Marcha del Orgullo LGBT+ en la Ciudad de México.
En su edición número 48, la Vero dejó a todos con el ojo cuadrado al exigirle al comité organizador que nada de eventos privados ni a puerta cerrada: ella quería su corona de “Reina de los 80’s” frente a frente con su público.
“Quiero estar frente al pueblo que me coronó”, sentenció la diva con ese tremendo carácter que la caracteriza, y vaya que cumplió el capricho.
Para que nadie le fuera a arrancar un pelo o hacerle un desplante con tanta euforia, los organizadores le armaron un operativo de seguridad de película y la pasearon por todo el Centro Histórico a bordo de un coche modificado que los mismos asistentes bautizaron como el nuevo “papamóvil”. ¡Una auténtica locura de nivel celestial!
Desde las alturas de su lujoso transporte, la protagonista de “Los ricos también lloran” se dedicó a lanzar besos, saludos y uno que otro guiño a las miles de personas que abarrotaron las banquetas de la capital.
La explanada del Palacio de Bellas Artes casi se cae de los gritos y aplausos cuando le colocaron la tremenda corona en la cabeza, demostrando que pasen los años que pasen, la comunidad la sigue teniendo en el concepto de una diosa intocable.
Este regreso histórico le inyectó una dosis pura de nostalgia y sabor al evento, recordándole a las nuevas generaciones quién es la verdadera jefa del espectáculo nocturno en México.
Mientras en las redes todos se preguntan si este baño de masas la animará a arreglar los pleitos familiares con su hijo Cristian Castro, la Vero dejó en claro que su único y verdadero amor por ahora es el público que la hizo brillar en Bellas Artes.