Especial

LXIII LEGISLATURA DE VERACRUZ

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Uriel Flores Aguayo

Conforme al calendario constitucional de nuestro Estado se instaló la LXIII legislatura local el día cinco del presente mes, cuya composición corresponde a la votación obtenida por los diversos partidos en la más reciente jornada electoral; su correlación partidista tienen mucho de artificial y es consecuencia en sentido negativo de que no se haya logrado la coalición opositora . Tal vez la mayor expectativa fue generada por el anuncio de protestas magisteriales contra el Diputado Callejas, de quien ya se había adelantado su nombramiento como líder de la mayoría Priista y, en consecuencia, coordinador de ese  «poder» legislativo. Fuera de eso, desahogado el acto con cierta torpeza política y abusos policiales, la curiosidad se trasladó a la presencia y nombramientos de los flamantes diputados.

Por la avasallante hegemonía oficialista es muy fácil definir y prever a esta legislatura, desde ahora, como de mero trámite; se espera que sea monótona y gris, con algunas chispitas opositoras pero nada que no pase de lo anecdótico y, en su mayoría, de la simulación. El bloque oficial se compone formalmente de 36 diputados, mientras que el ala opositora asciende a 14 de ellos, de los cuales hay que poner un velo de duda en coherencia a unos 7; la mayor parte de la oposición la tiene el PAN, con 10 legisladores, por lo tanto también tiene la mayor responsabilidad para jugar un papel de contraste y contrapeso a la locomotora tricolor; de los demás se espera poco, si acaso de los representantes del PT y el MC, quienes tienen todo que ganar en forma de testimonio y dignidad; mala señal en sentido de simulación y comparsa que el único diputado del MC haya aceptado hacer grupo con los representantes del prd-rojo, ahora comparte una conducta política obviamente corrupta y falsa.

No es normal ni sano tener un órgano legislativo sin poder y sujeto a otro, se pierde mucho en términos democráticos, división de poderes, democracia, transparencia y ambiente oxigenado de la vida pública; lo peor es que se vuelva sistema, costumbre y orientación política duradera para Veracruz. Lo útil para la sociedad y el funcionamiento de la política Veracruzana es que haya elecciones libres, que se respete la pluralidad ciudadana y que la integración del poder legislativo así como la de los Ayuntamientos, exprese nuestra diversidad. Quien crea que eso es bueno para el estado comete un gran error, no está registrando el rumbo de los aires participativos en estos tiempos, pero es peor si piensa que va a ser para siempre o por mucho tiempo; la cámara de diputados es representación plural por definición, esta no lo es, por lo tanto pierde su sentido y función básica; esta tiene mucho de artificial, excluyente e inútil. Cuando se empiecen a desahogar las agendas oficiales, aprobaciones de deuda, nombramientos y lo que se ocurra recaerán sobre esta legislatura   calificativos negativos que la volverán intrascendente, una carga y motivo de burlas; todavía peor si no hay debate, si su vida se vuelve aburrida y gris, como seguramente, por lógica, ocurrirá. Puede satisfacer a algún grupo político cumplir sus sueños autoritarios, donde a los diputados se les concibe como mandaderos y borregos, pero tarde o temprano se manifestara su disfuncionalidad; Veracruz no es una isla, con todo y resistencias se tendrá que incorporar a la modernidad política, la cual es democrática o no lo es. Es de esperarse que la entrada a caballo del diputado Tronco, quien además tiene fama de bronco, no sea el símbolo de esta legislatura ya de por sí de menguada representación y expectativas democráticas casi nulas.

 

Recadito: El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente.

ufa.1959@mail.com

 

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