Pedro Peñaloza
“En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte”.
Balzac
López Obrador repitió en sus arengas mañaneras que no se incrementaría la deuda; sin embargo, sus promesas se diluyeron en la bruma de la demagogia. Una prueba de la falsedad de sus dichos fue que pidió más dinero que Peña Nieto en los primeros cinco años de su gobierno (14 en total), específicamente 11% más, en lo que significó un aumento de 7,158 millones de dólares (El Sol de México 13/12/23).
Ahora el gobierno de Claudia Sheinbaum continúa por la misma ruta. Hacienda prevé que la deuda pública crezca a 20 billones en 2026 y llegué al final de su sexenio rozando los 30 billones de pesos. Precisemos: la deuda puede ser un instrumento legítimo de política fiscal, el problema radica cuando se utiliza de manera recurrente para cubrir déficits estructurales y no para financiar inversión productiva que eleve la capacidad de crecimiento de la economía.
No obstante la carga económica que significa la deuda, el gobierno se ha negado sistemáticamente a poner en marcha una reforma fiscal progresiva que acote la abrumadora desigualdad de ingresos. El gobierno morenista no ha querido tocar a los dueños del dinero; son aliados y cómplices, no obstante su vitriólico discurso “antineoliberal”.
En Palacio no les importa que tengamos la soga en el cuello por la carga de las pensiones. Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en 2020 se destinaba el 4.6% del PIB; para 2027, será el 6.3%, y en 2030 9%.
De aprobarse el paquete económico para 2027, los recursos destinados a pensiones representarán 27% de los ingresos presupuestarios para el año entrante, informa el CIEP. Si tomamos en cuenta la curva demográfica descendiente, el panorama es muy grave. De acuerdo a la reciente Encuesta Intercensal 2025 del Inegi, la población crece a un menor ritmo y avanza su envejecimiento. Los datos son ilustrativos. En México la tasa global de fecundidad pasó de 1.9 hijos por mujer, en 2019, 1.2 en 2024.
Por si algo faltara en este cóctel explosivo, el Instituto Mexicano de Ejecutivo de Finanzas (IMEF) denuncia el estancamiento y el bajo crecimiento de la economía (El Universal, 2/septiembre/26, p 22).
Como una burla a la crisis, el presupuesto para el próximo año plantea otorgar 244 mil millones a las fantasiosas obras de AMLO (Reforma 21/septiembre/26). Esas no se tocan, son órdenes. Queda claro que el país vive en una circunstancia donde lo único importante es que se mantenga en el poder la camarilla dominante sin importar el costo, aunque México esté estrangulado.







