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Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 9 mayo 2026.- Juventud, y cantera, divino tesoro.

Cuando parecía condenado a despedirse del Clausura 2026, Chivas encontró vida en una noche inolvidable: remontó ante Tigres, encendió el Estadio AKRON y avanzó a las Semifinales con Santiago Sandoval González como el héroe.

Un doblete de Santi llevó al Rebaño de Gabriel Milito a la siguiente instancia, luego de doblegar 2-0 a los Tigres (3-3 global) para avanzar por mejor posición en la tabla.

El Guadalajara salió decidido a comerse la cancha desde el primer minuto, encendiendo la tribuna cuando Ricardo Marín mandó el balón a las redes. El grito de gol retumbó, pero la ilusión fue apagada por un fuera de lugar milimétrico señalado con el apoyo de la tecnología SAOT.

Lejos de venirse abajo, el Rebaño mantuvo el asedio. Nahuel Guzmán se convirtió en el sostén de Tigres con atajadas clave ante Omar Govea y Bryan González, además de resistir los constantes intentos de Ángel Sepúlveda.

Para la segunda parte, Milito decidió morir con los suyos. Mantuvo el mismo 11, con “El Cuate” Sepúlveda y Ricardo Marín en punta, respaldados por Santiago Sandoval y Efraín Álvarez.

Pero Tigres comenzó a jugar con el reloj y con la experiencia. Los minutos avanzaban y la desesperación empezaba a rondar en un Rebaño que dominaba, insistía y empujaba, aunque seguía sin encontrar contundencia.

Chivas nunca dejó de insistir. La sensación de peligro era permanente, aunque Tigres defendía su ventaja con uñas y dientes.

Hasta que llegó el minuto 73. En un disparo de Ricardo Marín, Santiago Sandoval alcanzó a puntear el balón para despertar la esperanza rojiblanca.

Y apenas 4 minutos después llegó el éxtasis. Omar Govea mandó un centro preciso al área y Sandoval apareció de nuevo, ahora con un cabezazo que firmó el milagro y convirtió el estadio en una locura absoluta.

Tigres reaccionó con el orgullo. Juan Brunetta probó de media distancia y André-Pierre Gignac estuvo cerca con un remate de cabeza, pero Óscar Whalley respondió con seguridad. La expulsión del auriazul Francisco Reyes hizo más dramático el final.

Chivas encontró recompensa en una remontada llena de carácter que desató lágrimas, abrazos y una comunión total entre afición y equipo que mantienen intacto el sueño por el título 13.