MIRLITÓN
ARS SCRIBENDI
Rafael Rojas Colorado
A principios de 1918 María Enriqueta Camarillo y Roa de Pereyra, publicó su primera novela titulada “Mirlitón”, bellamente ilustrado por Maurice Bérty. Es una historia que roza la sensibilidad humana y, con toda seguridad, en cada imagen que producen sus letras se avivan las huellas nostálgicas y emocionales de la escritora.
Juan es un niño que vive con su abuela en una zona rural, pero un día decide aventurarse en la ciudad en busca de un mejor mañana, después de algunas tribulaciones y haber obtenido lo que buscaba, retorna a la casa familiar, porque así lo exige el deber, este es tan solo un pasaje en el que se refleja el profundo y escondido anhelo que la poeta siente por regresar a su patria. Juanillo enviste la ternura, la nostalgia, la sensibilidad, el amor y ese vacío que genera la ausencia del hogar, de estos sentimientos está revestido su corazón que parece latir al mismo ritmo que el de la escritora que le proporcionó vida.
Mirlitón, el amigo inseparable de Juan, un pajarillo tornasolado que posee el don de aconsejar a su camarada, es en sí la voz interna del muchacho que siempre le está susurrando la virtud de la vida, evitando que el joven se deje corromper por las bajas pasiones que envenenan el alma humana en el diario vivir, es la templanza de las virtudes cardinales eligiendo el bien sobre el mal.
Pero algo importante y transcendental sucede en esta novela que comenzó en Suiza y lo retomó en la península. Se trata de su cuarto trabajo literario, pero el primero en tierras españolas, diríamos que fue el arado con el que comenzó a preparar un camino fructífero en las letras, ya que despertó la inspiración que estaba adormecida por tantas tribulaciones desde su llegada a Europa. A partir de ese momento, su pluma inspiraría una vasta obra que va desde fragmentos, cuentos, la novela a lo más elevado de la literatura como lo es la poesía. Al leer la fábula, nos parece contemplar aquel rostro irradiando aún la lozanía de su piel y con la firme decisión de seguir escribiendo con pasión, quizá por esta razón trazó su firma en la primera y última página de su nueva creación literaria, reafirmando su indomable espíritu narrador.
Han transcurrido cien años desde que, con Mirlitón, España se convirtió en la segunda cuna que comenzó a mecer las letras de María Enriqueta, aquí renacían las estelas de México con “Las consecuencias de un sueño”, “Rumores de mi huerto” y “Rosas de la Infancia”. En el futuro, sólo el tiempo y la naturaleza cegarán la pluma inspiradora de la rapsoda que esparció sus huellas intelectuales por los andenes del mundo.
Si fuera posible que Mirlitón se volviera a editar, sería como un sueño que ha flotado durante cien años mudándose en realidad. sin duda, un homenaje póstumo a la hija predilecta de Coatepec.