Por Edgar Hernández
Línea Caliente
La ASF la refuta y le hace ver su ignorancia en el tema de normatividad magisterial.
Aquí bien cabe aquello de que para gobernar primero hay que estudiar, analizar, dejarse asesorar y, dado que sus decisiones afectan a pueblos y ciudades enteras, no cabe equivocarse.
La gobernadora Nahle, sin embargo, tiró por viaje tropieza, se equivoca. No corrige y encima se enoja y echa pleito cuál verdulera de tianguis.
El último episodio de su azarosa vida política lo vivió ayer cuando a grito pelado le advirtió al organismo responsable de auditar los dineros del pueblo que ignoran la ley tras calificar como una “locura” y un requerimiento “absurdo” la exigencia de la Auditoría Superior de la Federación entregar las listas de asistencia de todo el magisterio estatal.
La mandataria criticó directamente al auditor Aureliano Hernández Palacios Cardel, señalando que, a pesar de ser originario de Xalapa, “no conoce Veracruz” ni los desafíos logísticos de sus comunidades.
Se le olvidó a Nahle o, debido a su mal genio, nadie se acercó a decirle que de nuevo estaba en un error.
La fiscalización -por estatutos, aprobación presidencial e inscrita en la Carta Magna- es obligatoria.
No responde a gustos o apetitos de un mandatario ya que “disponer de las listas de asistencia es un ejercicio ordinario de fiscalización del gasto federalizado que la ASF realiza de manera en todas las entidades federativas amparadas en la Constitución y en la legislación secundaria”.
Eso dice la ley y si de paso la gobernadora “legitima” Rocío Nahle critica la oriundez del veracruzano al frente de la ASF pues consuma un mayor ridículo.
Olvida en primer lugar que ella es oriunda de Zacatecas y, en segundo término, que ya van siendo muchos veracruzanos que odia y desprecia.
Son los casos de notables veracruzanos como Manuel Huerta, Héctor Yunes, Luis Carbonell, a su propio colaborador Igor Roji y a Ahued que ya no aguanta.
Ello sin contar a Pepe Yunes, el minúsculo Fofo, a José Manuel del Rio -que no se para por Veracruz hace meses no sea que la dama lo vaya a enchiquerar-, a Lima Franco y, obligado su odio, desprecio y rechazo a periodistas carroñeros”.
Vaya hasta al propio atarantado vomita.
Algo no funciona en Nahle.
Está desesperada porque nada le sale.
Ve enemigos por todos lados y no se deja ayudar. Por ello está en último lugar en aceptación ciudadana.
Aunque ello le vale.
Está convencida de qué Sheinbaum la apoya lo cual no es tanto ante tanta regada de tepache.
Sabe asimismo que trae el respaldo incondicional de López Obrador, pero se equivoca ya que el expresidente lo que más anhela es librarla él y su familia y no andar arropando a sus aliados.
Nahle trae además cuentas pendientes relacionados con su fortuna amasada en ocho años, sus negocios inmobiliarios, los bisnes del yerno, sus millones en paraísos fiscales y los líos del esposo quien ya una vez se quiso suicidar.
¿Es que no ha llegado el momento de la reconciliación con el pueblo que gobierna?
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo








