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¿Negociación o lodo legislativo?

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¿NEGOCIACIÓN O LODO LEGISLATIVO?

Por: Alejandro García Rueda

 

Como sabrá, la reforma conocida como Ley Eléctrica —iniciativa del presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador— fue rechazada en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

 

El bloque integrado por los partidos PRI, PAN y PRD tuvo el apoyo de 24 legisladores de Movimiento Ciudadano y 2 más del Partido Verde en una jornada legislativa llena de crispación.

 

Pronto, los detractores de la reforma evidenciaron argumentos endebles, apelaron a sentimientos, emociones y ocuparon su tiempo en tribuna para tratar de montar un show que solo sirve a quienes guardan alguna simpatía por el rating.

 

No es atrincherado en tribuna como se defiende la voluntad popular, es así como se defiende el interés personal. Uno a uno, los legisladores de Morena desmontaron la parafernalia, las imprecisiones y las simples falacias de los opositores; sin embargo, fueron fieles a la línea de acción trazada por sus respectivos liderazgos.

 

Parecía, eso sí, que el motivo real de su rechazo estaba ligado a razones de peso, como la defensa de intereses privados y lo que esto significa para ellos no es otra cosa que un alto costo político.

 

Se abre entonces ante la Cuarta Transformación una nueva oportunidad para reflexionar sobre lo que —sin lugar a dudas— tiene que mejorar, porque la responsabilidad de ese revés no es únicamente de la coalición «Va por México» o de sus afines. Hubo, sin quererlo tal vez, colaboración de los integrantes del movimiento encabezado por el mandatario en turno.

 

En efecto, se habla de una importante merma en la efectividad política de MORENA porque en 2018 la situación no era tan favorable como ahora, porque en aquél año el movimiento estaba realmente cohesionado y trabajaba articulado pese a recibir solo el 10% del financiamiento público electoral.

 

El espíritu combativo de MORENA debe apelar ahora a sus más grandes victorias, entre ellas las 18 reformas que condujeron a cambios relevantes en más de 50 artículos constitucionales, la inserción de mecanismos de democracia participativa, los avances en materia de combate a la corrupción, los programas sociales y las bondades de política fiscal.

 

La denuncia de quienes son considerados traidores a la patria para castigarles desde la moralidad ya no está alcanzando y es justo ahora que el ánimo que llevó a López Obrador a Palacio Nacional debe resurgir.

 

¿Qué tanta auto crítica tiene el movimiento? Se verá en los próximos días cuando, en tiempos de definición, quienes crean realmente en recuperar su capacidad como organización aprovechen que los «grandes defensores» de la energía eléctrica que se hicieron presentes durante la sesión del domingo cometieron un error brutal al abandonar el campo de batalla legislativo este lunes.

 

Lejos estamos de la generación que ofrecía episodios de cesudo esgrima verbal, manejo casi impoluto a nivel procesal o «albazos» orquestados con aplanadoras legislativas. Hoy no se ve a Roque Villanueva.

 

En el horizonte legislativo se avizoran días cargados de simbolismos, de actividades circenses y efectos especiales para defender posiciones de cara a la discusión de dos reformas puntuales: la electoral y la que prevé la militarización de la Guardia Nacional. Es en este contexto que tanto unos como otros deben definir si se instala una mesa de negociaciones o se dedican a enlodar la vida legislativa del adversario hasta 2024.