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Veracruz, Ver.  11 julio 2026.-  La segunda jornada del Festival Internacional del Bolero y Jazz transformó al Teatro de la Reforma en un epicentro de expresión artística, donde la sofisticación técnica del jazz y la profundidad sentimental del bolero se entrelazaron para ofrecer una velada memorable. Este encuentro cultural consolidó la capacidad de ambos géneros para trascender fronteras y generaciones, cautivando a una audiencia que respondió con entusiasmo a la maestría de los exponentes invitados.

El programa abrió con la propuesta del cuarteto californiano The Bean Tones, cuyo despliegue de jazz instrumental y vocal destacó por una serie de arreglos originales sobre piezas clásicas y contemporáneas. La agrupación angelina demostró su dominio de la improvisación y la comunicación sonora, logrando que el diálogo creativo entre sus instrumentos se tradujera en una experiencia emotiva que conectó profundamente con los asistentes.

Tras este preámbulo, la velada transitó hacia la esencia de la lírica romántica con la denominada Noche de Tríos. El grupo Dos Generaciones, llegado desde San Andrés Tuxtla, fue el encargado de inaugurar este segmento con piezas fundamentales del cancionero romántico, además de brindar un sentido homenaje a la obra de José Alfredo Jiménez. El conjunto cerró su intervención respaldando al cantante bohemio Carlos Rangel, quien, con una trayectoria consolidada de 35 años, reafirmó su compromiso con la preservación del bolero tradicional mexicano mediante una ejecución impecable de clásicos como Urge y El Andariego.

El escenario continuó su marcha con la presencia de Enarmonía Trío y Rocío, artistas originarios de Xalapa que aportaron dinamismo a la noche con un repertorio ecléctico. Su selección musical permitió recorrer piezas de alta complejidad interpretativa y gran arraigo popular, manteniendo el clima de romanticismo que caracterizó la jornada.

El cierre definitivo de la noche estuvo a cargo del legendario Trío Los Panchos. Bajo la dirección de Gaby Vargas, la agrupación demostró por qué se mantiene como el referente máximo del género a nivel mundial, evocando con destreza sonora la época dorada del bolero. Con una lista de canciones emblemáticas como Sabor a mí, Historia de un amor y Granada, los músicos no solo honraron su legado histórico, sino que confirmaron la vitalidad de su sello distintivo, aquel que les otorgó un éxito internacional sin precedentes décadas atrás.

Este festival, que ha logrado reunir a diversas generaciones de artistas, llegará a su fin este domingo con una serie de actividades programadas de manera simultánea en Xalapa y Veracruz. La clausura promete reafirmar la vigencia del bolero y el jazz, dos lenguajes musicales que, a pesar del paso del tiempo, continúan conquistando a públicos de todas las edades.