René Sánchez García
La verdad da hasta risa. No pasaron ni 24 horas de que la OECD diera a conocer los resultados obtenidos de su Prueba PISA, que según ellos mide los resultados obtenidos en los aprendizajes educativos en miles de jóvenes del nivel básico (secundaria) en varios de los países afiliados a dicho organismo capitalista, en lo que tiene que ver con el razonamiento matemático (resolución lógica de problemas numéricos) y razonamiento lógico verbal (relativo a la lengua hablada y sus reglas de comprensión de lectura), donde México volvió a ocupar los lugares más bajos.
El problema no es nada nuevo, en los años setenta Philip H. Coombs ya hablaba de una crisis mundial de la educación. En los noventa Gilberto Guevara Niebla llegó a la conclusión de que “México es un país de reprobados”. Pues bien, los conocedores conservadores de la derecha mexicana, pusieron el grito en el cielo, no para estar acordes con las fiestas patrias del mes de septiembre de 2026, sino específicamente para sumarse a la corriente mediática (bastante bien planeada) en contra del actual gobierno federal, el partido en el poder y su transformación. En otras palabras, alborotar el gallinero con miras a las elecciones del 2027 y de paso sacar provecho.
Dicen en mi rancho, es más el escándalo que hacen al sacudir el árbol, que las nueces que caen. Las redes se están llenando de “críticas” sin sustento pedagógico, pero no se hallan propuestas o alternativas viables de solución para abatir este preocupante rezago educativo en México, que sigue presente (pese a tantas reformas neoliberales, acompañadas de teorías pedagógicas extranjeras) desde el jardín de niños hasta la Universidad, por más de 30 años. Ese golpeteo político que viene desde las altas cámaras de la democracia y se extiende en los confines de los dueños del capital y de los religiosos domingueros, tiene nombre y apellido (pese a ocultarse en los anonimatos), deberían de ocupar ese precioso tiempo en proponer soluciones y no pelearse por repartirse los dineros que llegaran del INE para el próximo 2027.
El problema de que los niños y jóvenes no comprenden lo poco que leen y no resuelven nada que tenga que ver con los números matemáticos, puede solucionarse, más no se quiere por parte de todos los sectores del país. Es preferible mantener por siempre los bajos niveles de escolaridad de estos chicos, pues de esa manera se puede manipular con facilidad a las masas ciudadanas de hoy y de mañana. Todos sabemos y gozamos de los logros tecnológicos de la modernidad del siglo XXI, pero nadie desde el seno familiar, escolar y social frenan los abusos del uso de las tecnologías de la comunicación que tanto daño hacen a los jóvenes sin criterio alguno. Sería motivo de otro trabajo hablar de la filosofía pedagógica de la educación en México, de los actuales planes y programas de estudio, de los profesores y profesoras que ya no ven su actividad como un compromiso social, o de los padres y madres de familia que todo lo esperan de la escuela y el gobierno.
¿Qué sería de nuestro sistema político mexicano si todos sus hombres y mujeres fueran educados, inteligentes, competitivos, humanos y verdaderamente críticos manejando toda situación en base en argumentos sólidos, defendiendo a capa y espada (o sea con inteligencia y compromiso) la democracia, la libertad, la soberanía y la justicia verdadera? Un sueño utópico que no conviene hacerlo nunca realidad en México.








