Las diferencias de métodos entre Joaquin Phoenix y Robert De Niro desataron tremenda tensión tras bambalinas durante las grabaciones de la exitosa película.
Durante la filmación de la exitosa y aclamada película Joker, la relación entre los famosos Joaquin Phoenix y Robert De Niro estuvo más fría que un polo norte.
La bronca comenzó a cocinarse cuando el experimentado De Niro, fiel a la vieja escuela de Hollywood, exigió que todo el elenco se sentara a realizar una lectura completa del guion antes de arrancar cámaras. Para el protagonista de clásicos mafiosos, esta convivencia era sagrada para agarrarle el ritmo a los diálogos y entender la vibra de sus compañeros. Sin embargo, el buen Joaquin tenía otros datos en la cabeza y aborrecía soberanamente la idea de ensayar colectivamente.
El actor de método prefería que las emociones fluyeran de manera totalmente improvisada y natural frente a la lente, sin quemar cartuchos antes de tiempo. Esta disparidad de criterios dejó al pobre director Todd Phillips en medio del fuego cruzado, intentando convencer a un Phoenix de lo más necio y a un De Niro que exigía disciplina total. Al final, Joaquin accedió a ir a las oficinas de su colega en Manhattan, pero la pasó tan mal que terminó saliendo a escondidas a echarse un cigarro del puro nervio.
Una vez que las cámaras empezaron a rodar, la situación no mejoró gran cosa, pues la distancia entre ambos monstruos de la actuación era más que evidente. De hecho, el propio Joaquin confesó sin pelos en la lengua que, tras saludarse el primer día de llamados, prácticamente se dejaron de hablar por completo en el set de grabación, limitando su interacción estrictamente a lo que marcaba el guion.
Por su parte, el veterano Robert optó por tomarse las cosas con más calma e intentó romper el hielo en privado regalándole un tierno beso en la mejilla y llamándolo “bubbeleh” para calmar sus ansiedades. Aunque el gesto mostró la calidad humana del viejo lobo de mar, la fría dinámica laboral se mantuvo hasta el último claquetazo de la producción, demostrando que no se necesita ser mejores amigos para romper récords y llevarse el codiciado Óscar a casa.







