POR RECORTES, OPERA TEOTIHUACÁN CON MENOR SEGURIDAD

Agencia Reforma
El tiroteo de este lunes en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, si bien se inscribe en una amplia crisis de inseguridad nacional, es, sobre todo, consecuencia de una perniciosa política cultural.
“Éste es el resultado de esas medidas enloquecidas de austeridad: al INAH le han quitado presupuesto, le han quitado personal, le han quitado una estructura mínima operativa”, criticó en entrevista el antropólogo Bolfy Cottom.
“Hay una crisis tan severa de pobreza institucional, de desatención de los problemas, de inoperancia, de descoordinación administrativa. Eso es muy serio, eso es muy grave () Entonces, yo creo que eso tendría que revisarse de manera urgente”, agregó el especialista en legislación cultural.
De entrada, lo primero que ha saltado a la vista es la facilidad con la que el tirador pudo acceder armado a uno de los principales sitios turísticos del País, que hasta 1.6 millones de visitantes recibe al año; más de 38 mil tan sólo del 20 al 22 de marzo pasado.
“No se cuenta a veces con los detectores de metal para ingresar a los sitios o a los museos”, admitió Sergio Moreno Contreras, Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores Administrativos, Manuales, Técnicos y Profesionistas (SNTAMTP) del INAH.
Esto a pesar de que en las propias Normas Generales de Seguridad del Instituto, donde los actos de terrorismo están reconocidos como “fenómeno socio-organizativo”, se enlista en el Artículo 45 a los detectores de metales fijos y manuales como dispositivos especiales de seguridad con que deben contar las zonas arqueológicas.
El resguardo mayor en Teotihuacan, de acuerdo con Moreno, está a cargo de la Guardia Nacional con alrededor de 60 elementos permanentes para labores de patrullaje dentro y fuera del sitio; vigilancia en accesos principales, y hasta “binomios caninos para detección de sustancias ilícitas”.
Sin embargo, por parte del propio INAH habría un déficit en la contratación de servicios de seguridad.
“Este año hubo una reducción al personal de seguridad en cuestión de contratación; sí hubo menos elementos de vigilancia”, refirió el secretario general del SNTAMTP.
Ya desde 2025, cuando con miras a lograr un escaso ahorro se intentó sustituir a la Policía Auxiliar por empresas privadas, el INAH había planteado una reducción del 40 por ciento de los custodios que protegían sus recintos.
En consecuencia, los espacios de la Ciudad de México y Área Metropolitana pasaron de contar con 571 elementos totales a tan sólo 348.
En el caso específico de Teotihuacán, la treintena de custodios de la zona -ya de por sí considerados insuficientes- se redujo a 24.
Y aunque tanto el INAH como la Secretaría de Cultura (SC) terminaron por dar marcha atrás a esta medida, esto luego de que tal insuficiencia en materia de vigilancia derivara en un controvertido cierre de recintos -incluido el Museo Nacional de Antropología-, no hubo claridad por parte de las autoridades respecto a cuántos elementos de seguridad se reincorporaron.
“Es urgente elaborar protocolos de seguridad”, remarcó Bottom, calificando el trágico ataque como “verdaderamente preocupante e imperdonable”.
“No puede darse una circunstancia de este tipo otra vez”, enfatizó el antropólogo.
Recién en marzo pasado, Claudia Curiel de Icaza, titular de la SC, anunció una inversión de 30 millones de pesos para renovar infraestructura, servicios, museografía y señalética en Teotihuacán.
“Seguimos trabajando para conservar este patrimonio invaluable y mejorar la experiencia de las y los visitantes en una de las zonas arqueológicas más emblemáticas de México”, afirmaba entonces la funcionaria.
El SNTAMTP, además de sumarse a las condolencias y mensajes de solidaridad tras el ataque, externaron su compromiso como organización sindical con la seguridad, la dignidad y el bienestar tanto de trabajadores como de visitantes en los espacios bajo su responsabilidad.
“Consideramos indispensable que se lleven a cabo las investigaciones correspondientes con total transparencia, a fin de esclarecer lo ocurrido y garantizar que se tomen las medidas necesarias para prevenir que hechos así vuelvan a repetirse”, aseguró el Sindicato en un comunicado.
Esta tarde, el INAH comunicó que la zona arqueológica se mantendrá cerrada hasta nuevo aviso.