LINEA CALIENTE HORIZONTAL
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Edgar Hernández*

Bien se dice que para entender a Veracruz no solo hay que vivirlo, también hay que serlo.

Durante el legendario priismo en estas tierras -casi un siglo- de manera invariables se acudió a quienes pensaba que, aunque no avecindados en esta tierra, fueran veracruzanos sin importar que fueran un poco tontos.

Así, la unidad priista se consolidó, sexenio tras sexenio.

La gobernabilidad siempre estuvo en equilibrio y si bien, hubo señalados casos de abusos de poder que fueron castigados en forma severa, nunca se cruzaron las fronteras de quienes hoy tienen a Veracruz en el caos, en la parálisis social, en la destrucción económica y en manos de la criminalidad.

Hoy, bajo el esquema Morena se cayó en la ingobernabilidad.

 Y lo que son las cosas, aunque con obligadas resistencias, en la era cuitlahuista, el fundador de Morena, Manuel Huerta dobló las manitas y aguantó vara, mientras la oposición prianista nomás no acertaba por dónde.

Sin embargo, como los cohetones, concluye el mandato 2018-2024 del atarantado y se van al piso los afanes presuntamente democráticos del estado.

El arribo de una fuereña vino a dar al traste con ese frágil equilibrio.

Pasó de las ocurrencias al autoritarismo; de las verdades a medias a las mentiras absolutas y de la mano de un blandengue a la mano dura, la que reprime e impone.

Y si hacía afuera de la estructura partidaria se sucede el descontento ciudadano, hacia el interior de Morena se inicia la revolución.

Es una rebelión generalizada encabezada por Huerta Ladrón de Guevera, quien sigue sin entender por qué si en 2024 cedió la plaza que tenía ganada, hoy es el feo de la película, el perseguido, el satanizado y odiado por Nahle.

Al mismo afán de rechazo de la voluntariosa se integra de manera abierta Atanasio García, quien construyó parte de los cimientos hoy hechos añicos.

¿En qué momento a los fuereños, políticos improvisados, migrantes priistas -como es el caso de Ahued- o gente sin rango ni prestigio como es el caso del alcalde consentido de Coatzacoalcos, Pedro Miguel Rosaldo García o a la improvisada traidora Rosa María Hernández Espejo se les dio carta blanca para anotarse y ahondar la división?

Veracruz nunca fue fácil para el arrebato.

Menos ahora en donde una oposición creciente, la de MC ya que el PRI y el PAN ya reposan en el camposanto, va en caballo de hacienda por el 2027 previo a la elección en favor de quien le fue arrebatada la victoria en 2024.

Con los naranjas no hay tapados, será Pepe de la mano de una creciente alianza ciudadana.

También estarán otros ganadores a los que se les arrebató el triunfo como Américo y Román, los de desposeídos de plazas ganadas en Poza Rica y Papantla, así como valores hechos mártires como José Manuel del Río Virgen, siempre de la mano de su líder partidista Luis Carbonel y el ojo avizor de Dante Delgado.

Para mantener el poder sexenal hoy no basta el dinero, sea del narco o de las arcas, se necesita del liderazgo y credibilidad; se requiere construir de a deveras y no gobernar a gritos y sombrerazos.

 Veracruz, en eso, siempre ha sido diferente y eso solo lo entienden los veracruzanos.

La estructura de gobierno ya prepara la compra del voto, pero no basta. Están listos con sus computadoras para el algoritmo. No nos repetirán, sin embargo, la dosis. Simplemente no nos la volverán a hacer.

Hoy se observa en Morena un falso triunfalismo con sus programas sociales, pero la población beneficiada ya los colocó en el justo medio y la compra del voto dejó de ser un mito, se seguirá comprando, pero la avalancha ciudadana será mayor.

Y así como los morenos de Nahle velan armas con sus “Servidores de la Nación” que no son más que porros que tocan tu puerta advirtiendo lo que pasará si no votas por Morena, ejércitos de jóvenes ciudadanos ya están gestando un movimiento para recorrer los 212 municipios en favor de la defensa del sufragio.

Será una lucha cuerpo a cuerpo.

La oposición, siguiendo los viejos esquemas de construir el poder en la discreción y en los sótanos del poder avanzar sin revelar su juego, sin mostrar las cartas.

Es el arte de la política que siempre caracterizó a Veracruz.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo