El patriarca de la dinastía Mebarak encendió las alarmas de nuevo tras un fuerte bajón de salud, provocando que la colombiana corriera a su lado en un viaje de última hora.
El mundo del espectáculo se volvió a paralizar con una noticia que nos encogió el corazón a todos. Don William Mebarak, el consentido y eterno pilar de nuestra querida Shakira, volvió a dar tremendo susto debido a un delicado quebranto en su salud que desató el corredera en la familia. A sus 95 años, el entrañable padre de la estrella colombiana mantiene a los fans con el alma en un hilo tras filtrarse que la situación es más seria de lo que se pensaba.
Ni tardada ni perezosa, la intérprete de Monotonía soltó compromisos y maletas para abordar un vuelo privado con rumbo directo a Barranquilla. Las malas lenguas y los programas de espectáculos aseguran que la llegada de la cantante al barrio El Country armó revuelo, pues se le vio arribar en un discreto pero rápido convoy rodeada de máxima seguridad directo a la residencia familiar.
Aunque algunos allegados han querido calmar las aguas asegurando que el patriarca se encuentra reposando en casa y bajo el cuidado de los suyos, la realidad es que el historial médico del abuelito más querido del pop trae a todos con el Jesús en la boca. Hay que recordar que en los últimos años don William ha librado batallas durísimas contra neumonías severas, cirugías de hidrocefalia y hasta un complicado episodio isquémico que lo han mandado directo a terapia intensiva.
Por su parte, la oficina de la colombiana ha guardado un hermetismo total, fiel a su costumbre de manejar los asuntos del corazón y de la familia con mantillas de seda. Sin embargo, el silencio de los publirrelacionistas nomás confirma lo que muchos sospechan: la situación amerita la presencia incondicional de la famosa, quien siempre ha dejado claro que para ella su papá es su máximo motor en esta vida.
Los fieles seguidores de la barranquillera no han dejado de mandar cadenas de oración y mensajes de buena vibra a través de las redes sociales, demostrando que el cariño del público traspasa fronteras. Mientras los chismes corren como pólvora en los pasillos de la farándula, todos esperamos que este nuevo tropiezo de salud quede en un simple susto y don William recupere esa sonrisa que tanto lo caracteriza.
La moneda sigue en el aire y la familia permanece atrincherada en su búnker de Barranquilla esperando el parte médico definitivo. Lo que es un hecho es que, una vez más, el amor de hija puede más que cualquier gira mundial, y Shakira está pie de cañón cuidando al hombre que le enseñó a escribir las mejores historias de su vida.







