SOBRE LA OBRA DE MALCOLM LOWRY

René Sánchez García
Dentro de los más de cien títulos que esperan a que ser leídos y reseñados, me encontré con un libro que lleva por nombre Bajo el volcán y el otro Lowry, entre la neutralidad y la diferencia, que escribió Carlos Antonio de la Sierra (México, 1998, Conaculta, No. 172 del Fondo Editorial Tierra Adentro, 82 p,), donde reúne ocho magníficos ensayos de su autoría que explica, desde otra perspectiva crítica/literaria, la más conocida obra del escritor viajero de origen inglés, escrita durante su segunda estancia en México, a finales de los años 30 del siglo pasado.
Para entender este libro de Carlos Antonio de la Sierra (Cuernavaca, Morelos, 1972) quien cursó la licenciatura y maestría en Estudios Latinoamericanos dentro de la UNAM, debemos sabernos explicar por partes, tal y como debe ser. Primero: Malcolm Lowry fue un novelista, poeta y cuentista, bastante valorado por haber escrito su novela Bajo el volcán (que por cierto fue llevada a la pantalla cinematográfica), donde retrata un sinfín de imágenes de aquel México pobre, que, anclado en los dolorosos recuerdos de la revolución de 1910, desea dar los primeros pasos a una modernidad. Se trata de un acercamiento imagológico (análisis y creación de imágenes, estereotipos y representaciones culturales o personales), desde el punto de vista del otro, en un lugar que no es el propio y con personas con pensamientos diferentes al suyo.
Segundo: Carlos Antonio de la Sierra, como especialista en literatura, pretende resaltar, mediante los recursos de la crítica, algunas vertientes polifacéticas de Bajo el volcán. De allí que, en sus ocho ensayos, reflexione y analice dicha novela dentro de una nueva línea de investigación: “la definición del otro como causante de la fatalidad y lo otro como sinónimo de infierno”. En cada ensayo, de forma didáctica nos ofrece los puntos clave para entender ese pensamiento poco trabajado acerca de Lowry: escribir específicamente sobre un lugar de México (Cuernavaca), del que no conoce absolutamente nada, teniendo en mente toda una fuerte tradición colonialista, de la que es muy difícil separarse.
Tercero: Leer, analizar, comprender y hacer nuestro el libro Bajo el volcán, seguramente como lector, llegaremos en algún momento a “el descubrimiento de la otredad; de un imaginario que se sabe existente pero no se conoce; de un espacio sombrío cuya imagen es sólo el boceto de lo que en realidad es; de la naturaleza en ciernes que impide más allá de lo que la tradición exige; de una atmósfera ambigua, lugar de confusiones y dudas, de semblantes inexactos que, como los de la ficción, son difusos, misteriosos y acaso inclementes”.
Finalmente, ¿Por qué leer Bajo el volcán? Porque la novela de Lowry transita por veredas ocultas que iluminan el alma; bifurcaciones inconclusas que desnudan las habilidades más entrañables y misteriosas de los hombres débiles; son páginas donde las letras no ocultan su capacidad para otorgar perdón y demandar la revaluación del ser humano como tal.