TENOR MEXICANO PASA DEL CANTO AL PODIO

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Agencia Reforma

Monterrey, NL. 20 mayo 2026.- El recién nombrado director general de la Ópera de Dallas, David Lomelí, llegó a esta compañía mientras enfrentaba una condición médica.

 “Yo empecé en Dallas cuando tuve que dejar de cantar en el 2014 porque me había enfermado del esófago. Estaba bastante malito y ya no podía cantar como antes”, dice el tenor en entrevista.

 “Lo que me pasaba es que yo tenía reflujo constante, lo que afecta a las cuerdas vocales que se vuelven más rígidas, así que me costaba más calentar, me cansaba rápido y empecé a perder la calidad vocal a la que yo estaba acostumbrado”.

 Fue en este período que Lomelí, de Ciudad de México, residente en Monterrey desde los 11 años y cuya formación superior fue en el Tec de Monterrey, se afianzó dentro de la compañía texana, una de las más prestigiosas de Estados Unidos.

 “Llegué a la Ópera como asistente del departamento de Casting, luego a los dos años ya era el director del área y a los cinco me convertí en el director del departamento artístico.

 “En 2019 me llevan a la Estatal de Baviera, en Múnich, pero me quedo de consultor artístico con ellos desde ese año y hasta la fecha”.

 En ese sentido, Lomelí considera que este nuevo cargo no es un mero trámite, porque ocurre justo después de una etapa en la que replanteó su carrera.

 “Fue como perder el boleto de oro del chocolate de Willy Wonka”, reflexiona sobre aquel momento, del cual ya se recuperó, pues aclara que “ya puede cantar otra vez”.

 “Yo lo hablo ahorita después de 10 años de terapia, porque esa era mi voz: a los 25 años gané el concurso mundial Operalia, con Plácido Domingo; a los 29 ya había cantado en Nueva York, en Berlín, y, de repente, de un día para otro, mi cuerpo me dice: ‘No, por acá’. Fue una transformación”.

 Superado el mal trago, el cantante lírico describió la felicitación de sus colegas como llena de calidez. Entre quienes lo felicitaron, cuenta, los intérpretes Patricia Racette y Javier Camarena, y el director de ópera Iván López Reynoso.

 “Tengo el sueño de crear un laboratorio de contenido, que nos permita meter la cámara en todos lados. O sea, crear nuestro propio contenido para amplificar la marca, porque, entre más nos conozca la gente, más van a querer trabajar con nosotros.

 “Para mí, el 99 por ciento del negocio estará enfocado en el live performance, somos quién somos, pero necesitamos implementar algo financieramente importante para documentarlo de una manera muy original y conectar con audiencias nuevas para crear nuevos donantes”.

 Lomelí se convirtió en el primer mexicano que encabeza la Ópera de Dallas, que recibe apoyo principalmente del sector privado. El contrato tiene una duración de cinco años y su período arranca de manera oficial el lunes 1 de junio.

SE CONSIDERA ‘FUGA DE TALENTO’

 El cantante de ópera no se ha presentado en Monterrey desde el 2010. Dice que le gustaría tener una colaboración con el Mexico Opera Studio (MOS), centro de alto rendimiento para cantantes y pianistas de ópera al interior del Parque Fundidora.

 “Alejandro Pérez fue el primer mecenas que ayudó muy fuerte en mi carrera profesional, entonces cada vez que pueda ayudar al MOS, me encantaría”.

 Lamentó que en toda Latinoamérica se esté a expensas de lo que el Gobierno federal disponga del presupuesto hacia las instituciones de música clásica.

 Consideró que él es parte de la llamada “fuga de talento” mexicano.

 “Yo tengo que vivir fuera de mi país porque mi talento como cantante, en su momento, era de las más altas esferas de lo que hago.

 Es como el futbolista que eventualmente quiere jugar en el Manchester United si puede jugar en la liga más grande.

 “El problema es que nosotros no tenemos un Bayern Munich en México para que te quedes ahí.

 No hay una industria muy fuerte; los profesionales de las Bellas Artes no pueden vivir como los de afuera.

 Es muy difícil comparar si me quedo en México”, agregó.