Cinergia

Toy Story 4

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Por: Pablo Contreras Sánchez

¿Recuerdas qué estabas haciendo en otoño de 1995? En una época en la que algunos de nosotros ni siquiera habíamos nacido, la industria del cine no volvería a ser la misma con del estreno de ‘Toy Story’, la primera película completamente animada por computadora en la historia. El largometraje no sólo posicionó al recién llegado estudio Pixar como una apuesta seria en la industria de la animación, previo a su adquisición por parte de Disney, sino que también puso en marcha una exitosa trilogía, cuyas secuelas se estrenaron en 1999 y 2010 respectivamente.

 

Desde hace años, he perdido la cuenta de cuántas veces he visto ‘Toy Story 2’ (De hecho, aún conservo  mi copia en VHS después de todo este tiempo) y recuerdo que ‘Toy Story 3’ fue una de las primeras películas que me hicieron llorar en el cine (La anterior fue, curiosamente, ‘Up: Una aventura de altura’); casi todos concordamos en que esa última entrega representó un cierre perfecto, cosechando elogios por todas partes, e incluso haciéndose acreedora a una nominación al Oscar por Mejor película en el 2011. Por ello, no sorprende que el anuncio de una cuarta parte haya sido recibido con el escepticismo de muchos, quienes nos preguntábamos si ’Toy Story 4’ sería un digno y necesario nuevo capítulo en la franquicia, o si se trataba de otro intento de Hollywood de lucrar con nuestra nostalgia.

 

‘Toy Story 4’ arranca con una escena retrospectiva donde finalmente vemos qué pasó con Bo Peep, la pastorcita de porcelana que estuvo ausente durante la película pasada, revelando que Woody tuvo la oportunidad de irse con ella, pero decidió no hacerlo para mantenerse fiel a su dueño, Andy. Nueve años más tarde, Woody, Buzz, Jessie y el resto de la pandilla se encuentran en casa de Bonnie, su nueva dueña, quien se enfrenta al estrés de su primer día de kínder. Dispuesto a cumplir con su único propósito, Woody decide acompañar a Bonnie a la escuela para confortarla y, en silencio, motivarla a (Literalmente) hacer

 

un nuevo amigo: Forky, quien se convierte en la nueva fascinación de la pequeña. Forky, sin embargo, sufre de una crisis de identidad que lo hace querer huir todo el tiempo, la cual provoca que él y Woody se pierdan durante un viaje familiar por carretera, y así, comiencen una aventura que llevará al comisario a reunirse con viejos conocidos y descubrir qué tan grande puede ser el mundo para un juguete.

 

Tuve la fortuna de ver ‘Toy Story 4’ en su idioma original, experiencia que jamás creí tener con una de estas películas en México, y por la que definitivamente estoy agradecido (Después de todo, creo que los que crecimos viendo ‘Toy Story’ ya tenemos edad suficiente para leer subtítulos, ¿no?). Esta fue la primera vez que escuché a Tom Hanks como Woody, Tim Allen como Buzz, Annie Potts como Bo Peep y Joan Cusack como Jessie, entre otros, en una sala de cine, y a pesar de que no tengo apego a sus voces como lo tengo con las del doblaje en español, pude apreciar cada una de las emociones que buscaron evocar a través de sus actuaciones. Dicho eso, no puedo negar que fueron los recién llegados quienes se robaron el show para mí: Jordan Peele (Sí, el mismo de ‘Nosotros’ y ‘¡Huye!’) y Keegan-Michael Key, quienes dan vida a Bunny y Ducky, traen su energía y característico sentido del humor al universo de la franquicia con hilarantes resultados, Christina Hendricks dota a la muñeca Gabby Gabby de matices y empatía, mientras que Keanu Reeves como Duke Caboom no dejó de sacarme sonrisas de oreja a oreja (Keanu realmente está hasta en la sopa, y no me estoy quejando).

 

La película fue dirigida por Josh Cooley, siendo este su primer largometraje después de estar a cargo de un par de cortos, y aunque eso podría resultar alarmante para algunos, teniendo en cuenta la importancia de la franquicia, él realmente muestra un profundo entendimiento y cariño por este universo; ‘Toy Story 4’ es graciosa, emocionante y conmovedora, ¡exactamente como debe ser una película de ‘Toy Story’! El guion, a cargo de Andrew Stanton (‘Wall-E’, ‘Buscando a Nemo’) y Stephanie Folsom, es uno de los mejor escritos de toda la saga. Cada elemento, grande o pequeño, tiene justificado su lugar dentro de la narrativa. Esta es una historia sobre la importancia de seguir tu voz, y el viaje de cada uno de los personajes refleja dicha premisa dramática a su manera: Buzz, por ejemplo, representa un enfoque más cómico y literal, mientras la antagonista (Quien por cierto, es un soplo de aire fresco en la clásica fórmula del villano de Disney/Pixar) contrasta con el arco narrativo de Woody de manera que todo aspirante a guionista debe prestar atención, y el regreso de Bo Peep, además de traer de vuelta a un personaje querido y darle la autonomía que siempre mereció, une todo maravillosamente.

 

Pero un guion con un enfoque tan temático puede llegar a descuidar aspectos tales como la trama, la cual sentí desordenada por momentos, dando la sensación de que no había una meta claramente definida, y corriendo el riesgo de aburrir a algunos, en especial, los más pequeños, durante la primera mitad; por fortuna, el carisma de los personajes es más que suficiente para mantener el interés del público de principio a fin. También, vale la pena señalar que muchos viejos favoritos apenas y participan en la narrativa, lo cual puede resultar decepcionante (En especial si esta es realmente la última vez que los veremos) pero hace completo sentido si consideramos el siempre creciente elenco de personajes que tiene esta franquicia, y lo complicado que es darle a todos y cada uno su momento para brillar.

 

Por último, y siguiendo la tradición de incluso las películas más controvertidas del estudio como ‘Un gran dinosaurio’ (La cual tenía una cualidad fotorrealista) la animación en ‘Toy Story 4’ es sencillamente asombrosa. Como ejemplo está la escena climática, la cual no voy a detallar para evitar spoilers, pero se trata de una secuencia que, debido a su complejidad, no habría podido ser animada en ninguna de las tres películas anteriores, demostrando una vez más que Pixar sigue sin tener rival en este rubro.

 

VEREDICTO:

 

Resulta difícil pensar en ejemplos de franquicias cinematográficas que hayan logrado mantener un nivel de calidad ininterrumpido y ascendiente a lo largo de cuatro películas como ‘Toy Story’, por lo que, y contrario a lo que muchos temíamos, esta cuarta parte no llega para manchar el increíble legado de las películas que la precedieron, sino para reafirmar la importancia de todas ellas dentro del canon del cine.

 

Este es el conmovedor epílogo de una historia que lleva veinticuatro años siendo contada, que nos regala a niñas, niños, y niños de corazón, una última oportunidad de abrir la caja de juguetes antes de crecer y dejar que la vida siga su curso.

 

Adiós, vaquero.

 

CALIFICACIÓN: 4.5/5 estrellas.

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