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Por Rafael Rojas Colorado

          Ciro García, actor coatepecano, con cierta nostalgia evoca sus juegos de niño con su hermana, primos y amigos del barrio de Paso Ancho, siempre rodeado de alegrías y diversiones infantiles jugando en las fincas del patio de su casa. Visualizaba en las matas de café siluetas, personajes que se dibujaban en su imaginación y formas de objetos que el les ponía cierta atención, más no comprendía exactamente qué significaba. Es posible que el teatro se le revelaba en esa edad, pero, aún era incapaz de concebir el arte y seguía jugando.

          Creció y el tiempo seguía transcurriendo, se dedicó a algunas actividades para ganarse el diario sustento; hasta que, en determinado momento, detuvo su paso para meditar, evocar su infancia y esas imágenes que veía en las matas de café no estuvo dispuesto a perderlas, pues parecían ser una señal en su vida y trató de recuperarlas por medio del teatro. Es el teatro el que le da la oportunidad de crear escenografías, en recrear en su imaginación historias e imaginaciones para presentarlas con movimientos corporales a su público. El teatro le ha dado la oportunidad de expresar la libertad que yace en sus adentros y comparte su talento y emotividad con compañeros de arte y con las personas que lo ven en escena, algo comunica, algo enseña y algo lo hace crecer artísticamente.

          Ese niño que, inocentemente, observó el teatro en una mata de café, fue quizá una metáfora que la vida le presento anunciándole que esos pasos son los debería seguir en la vida, pasaron años, finalmente lo consiguió, el recuerdo le roba un suspiro, pero sigue adelante, preparándose para seguir aprendiendo, compartiendo y disfrutando de un arte que lo hace feliz. FELICIDADES.

rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx